¿Qué importa más, la meta o el camino?

Muchos hemos escuchado el dicho de “importa más el camino que la meta”,  o algo así. Este dicho me hace pensar en muchos ejemplos donde pareciera lo contrario. Uno de ellos podría ser, ¿Qué es más importante ayudar a los necesitados o hacerlo totalmente desinterasados?

Depende de a quién le preguntes, si le preguntas a los necesitados será una respuesta diferente a si le preguntas a la persona que busca una mejor vida interior. Sin embargo, siempre hay que enfocarnos en lo que nos mueve, ver desde donde hacemos las cosas, para qué o por qué las hacemos. La mayoría de la gente no hace las cosas de una manera totalmente desinteresada, en el fondo a la mayoría nos gusta el reconocimiento. Podrán pensar, y aquel que se va de misionero a África, pasa hambre, pasa necesidades, ¿Qué tendrá de malo eso?, de malo nada, pero quizá muchas veces nos importa más que nos cataloguen como el más bueno, el más bondadoso, el que ayuda más, el más sacrificado, etc. etc. para muchas personas ese es el centro de su vida y por lo que ayudan a los demás. De nuevo, podremos pensar, pero sí hacen el bien qué más da por qué lo hagan?, pues a los beneficiados, nada, pero al que tiene su centro puesto en la necesidad de recibir algo a cambio de sus acciones, todo. ¿Por qué?, pues por que vive esclavo del reconocimiento y agradecimiento de los demás, y eso no siempre se tiene y ahí es donde pones tu ser, tu felicidad, en manos de los demás, y ahí lo pierdes todo.

Para mí, importa más el por qué que el qué. Porque uno, en mi opinión, debería hacer todo desde la autencididad y el amor. Ayudar recibiendo agradecimientos y reconocimientos es fácil, hasta se disfruta, pero ayudar siendo ignorado  y en el anonimato, ahí está lo díficil.

Ayudemos por el simple hecho de hacer el bien,  y como dice el dicho, sin mirar a quién. Se escribe fácil, pero ejecutarlo…. díficil, díficil.

 

 

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No-se-puede-con-todo

Hace casi 8 años inicié en el mundo del running, poco a poco haciendo distancias cada vez más largas, haciendo carreras de 5 y 10 KMs. Luego los medios maratones, hasta llegar al objetivo maratón. El running ha sido la causa de muchas alegrías y algunas tristezas, lo he abandonado, lo he retomado, me he obsesionado, de todo. Reconozco que me gusta correr, me gusta hacer maratones, me gusta el entrenar de forma disciplinada, definitivamente correr me gusta un montón.

Hace casi 3 años con el objetivo de mejorar mi fuerza y ser mejor corredora, descubrí el crossfit. Inicié yendo dos veces a la semana como entrenamiento complementario para el maratón. Debo confesar que me daban pavor los ejercicios del crossfit, eran realmente más pesados de lo que jamás había probado, sobretodo porque son de esos ejercicios que son muy exigentes en poco tiempo, a diferencia de correr (a menos que sean series de velocidad). Hice mi tercer maratón incluyendo el crossfit a mi entrenamiento, y hasta ahora ha sido el mejor tiempo y mejores sensaciones físicas. También lo dejé un tiempo, prácticamente al mismo tiempo dejé el running y el crossfit (el running me dolió más dejarlo).

El retorno. Hace un año regresé al crossfit  y al running, más al primero que al segundo. Esta vez fue diferente, el crossfit me enganchó, no sé qué pasó, pero ahora me encanta!. Es diferente al running, en mis pensamientos lo veo así, correr es como comerse ese pastel de chocolate que tanto te gusta, poco a poco, y el crossfit es comertelo de dos mordidas! jajaj no sé si se entienda mi analogía, pero el crossfit es mucho más demandante en el corto plazo que el running, te reta cada instante, es como un señorcito burlandose de ti cuando no terminas el WOD (Workout of the Day).

Ahora me divido entre estas dos disciplinas, quiero seguir haciendo maratones, pero me gustaría algún competir en crossfit. Sin embargo, me he dado cuenta que definitivamente no se pueden atender a ambas disciplinas al mismo nivel, al menos yo no puedo. Y ahí el título de este post, creánme que lo intenté, y me frustré, me enojé conmigo, hice pateleta y todo, pero al final,  nos cuesta mucho ver lo evidente, no puedo atender a ambos al nivel que quisiera, o uno o el otro, y creo que eso aplica en la vida en general, las prioridades a veces las perdemos de vista, nos volcamos en cosas que creémos prioritarias pero no lo son, y eso aplica a esto, al crossfit y al correr, no son prioritarios en mi vida, me encantan, pero no son la prioridad. No pasa nada sino haces otro maratón, no pasa nada sino compites en crossfit. Si lo haces, ¡Súper!, pero sino, ¡No pasa nada!.

La prioridad debería ser tener bien definidas y en el lugar correcto a las verdaderas prioridades en tu vida.

Un abrazo

 

 

¿Eres?

Las personas estamos acostumbradas a hacer juicios, sobretodo en base al aspecto físico o de apariencia. Muy sabio el dicho que dice que no juzgues al libro por la portada, pero yo pienso, entonces ¿cómo nos guiamos? .

Fácil, con el trato. No  hay que hacernos pre-juicios. Y esto aplica con todo, yo soy fiel creyente de los “gustos adquiridos”, grandes amigos conservo ahora de aquellos que les hice el “fuchi” desde el principio, y solo el trato me enseñó que valían muchísimo la pena, aunque la primera impresión no haya sido del todo grata.

Y así puedo listar ejemplos de pre-juicios desde cosas muy absurdas hasta las más importantes. Un caso absurdo e insignificante podría ser, por ejemplo, a mi me han dicho que no pueden creer que me guste el heavy metal, que no tengo aspecto de eso, que más bien tengo aspecto de popera, y bueno no tengo nada en contra del pop, pero no, no y no soy popera (pre-juicio a la vista :P). Y eso es meramente superficial, pero desgraciadamente mucha gente se deja llevar por eso, y no se dan la oportunidad del trato. No pasa nada, tratas a alguien y ahí te das cuenta de la afinidad o no-afinidad que tienes con esa persona, lo cual no la hace ni mala ni buena, simplemente es afín a ti o no.  Mi punto aquí es, que tenemos que aprender a decir NO a los pre-juicios y empezar a tratar a la gente, el trato no nos garantizará que las personas nos agraden, pero sí nos garantizará una visión real y sobretoto PROPIA de cómo es esa persona, porque tampoco se vale que nos hagamos un juicio de alguien en base a lo que otro nos diga de esa persona, aunque ese otro sea nuestro mejor amigo. Hay que generar nuestras propias opiniones y en todo, no solo con las personas, sino con la comida, con la música, con el arte, con los libros, con las series, etc. etc.

Entonces, exploremos y generemos nuestras propias opiniones.

La música

Ahora toca compartir otra, creo nueva, área de mi vida, la música.  Primero hay aclarar que no soy una conocedora ni mucho menos. Desde que tengo recuerdo alguno, he tenido mis gustos musicales más o menos bien definidos, claro con sus tropiezos, pequeños quizá, pero tropiezos al fin, también por ahí algunos gustos culposos que siempre hay.

y ¿Por qué hablarles hoy de la música?, pues porque hace más de unos 4 meses aproximadamente, me decidí a tomar clases de bateria. Todo inició porque algunos compañeros de trabajo querían formar una banda, algunos de ellos ya bastante entendidos en el área músical y otros no teníamos ni idea, yo solo había tocado la flauta y creo que eso no cuenta, para mi desgracia. Con la verdadera intención de convivir más con mis amigos me incluí (sí me) a la banda e incluso inicié como vocalista, de hecho hasta hice una audición como vocalista, y el líder de la banda dijo estas sabias palabras: profesora, mejor la batería. Pensé, pues sí mejor.

Aun así en mis primeros ensayos con la banda, (éramos practicamente 3-4 personas, dos de ellas constantes, las otras, no), empecé cantando, pero definitivamente lo mío no era eso. Después de un mes de clases de batería, me decidí a comprar una, sabía que tenía que ser eléctrica por aquello del ruido, porque también sabía que si ensayaba sería por las noches, y los vecinos qué culpa tienen?.

Después de algunos meses de clases de bateria, me siento contenta, creo que no lo hago tan mal, y hasta ya tenemos algunas canciones con la banda más o menos bien montadas. He descubierto que la música es importante para mí, tampoco soy una artísta ni mucho menos, pero es algo que me relaja de una forma muy agradable. La batería es un instrumento que siempre me llamó la atención y no me ha decepcionado para nada, espero no decepcionarla yo a ella.

Algunos pedirán vídeo, pero no tengo, es más aun no hemos hecho ninguna presentación, solo hemos ensayado, por lo que nuestro público no nos ha escuchado. Pero creo que ya tenemos fecha para nuestro debut, pero aun no es un hecho por lo que falta ver si nos animamos.

Luego les contaré más de la banda, que tienen sus puntadas bastante interesantes.

¡Bendiciones!

La dualidad de un maratón

Hace ya varios años que empecé a correr, hace ya menos años que decidí correr un maratón. En mis piernas hay ya cuatro maratones, cada uno diferente en todos los aspectos, pero el que se distingue más es el cuarto, ahora explico por qué.

Después de un año de dejar de correr, cosa totalmente inesperada para mi pero que la vida me sugirió intentarlo y acepté,  decidí regresar y hacer mi cuarto maratón. Una amiga me sugirió el maratón de Los Ángeles y acepté, así conocería la ciudad y sería mi primer viaje a EUA. Yo sabía que la preparación del maratón era deficiente pero quería intentarlo, ha sido el entrenamiento con menor número de kilómetros realizados, pero con más trabajo muscular, así que aunque la cosa no me pintaba muy bien, tenía por ahí una leve ilusión de que quizá todo saldría muy bien.

Llegó la fecha, viajé a LA y la aventura empezó. Todo fue diferente en este maratón, cosas tan bobas como que la noche anterior nunca duermo, y en este dormí tranquilamente y sin estrés.  Entonces ahí estaba yo, el domingo 17 de marzo a las 7 AM, esperando a que dieran el disparo de salida. Pensé, Daniela tu te vas tranquila, aquí no hay tiempos, concéntrate en terminar y ya eso será ganancia. Y así lo hice, me fui tranquila y pasaban los kilómetros y yo me sentía estupendamente, pensé, ¿será que el Crossfit mata a correr muchos muchos kilómetros de entrenamiento?, la respuesta se vería más adelante.

Kilómetro 10, todo pintaba hermoso, me comí mi gel correspondiente a ese kilómetro, kilómetro 20, la cosa iba muy bien, no estaba cansada, estaba demasiado bien, pensé quizá el irse tan tranquilo sea el mejor plan y por eso me siento tan bien.

Kilómetro 25, ya falta poco, pero me empezaba a molestar la cadera y una rodilla, me paré a que me echaran spray contra dolor, y seguí corriendo. KM 26, esto está doliendo cada vez más, y si camino un poco para que se calme el dolor?. Después de caminar un poco, quise regresar a correr, simple y sencillamente no pude me dolía demasiado tanto así que caminar rápido también me provocaba dolor. No lo podía creer, pensé que podría pasar cualquier cosa, que quizá no aguantaría correr tanto, que me desvanecería en la energía, etc., pero nunca pensé que sería un dolor muscular la tragedia.

Y a partir del KM 27 aproximadamente, no pude correr, lo intenté pero me dolía demasiado. Entonces primero pensaba, bueno, pues a disfrutar la vista, no voy a poder correr entonces a caminar rápido, 5 minutos después intentaba correr, me dolía, me detenía y hacía corajes, lloré, reflexioné, y volvía al principio, y así hasta que llegué a la meta después de alrededor de 13 kms caminando y repitiendo estas emociones tan duales.

Al final este maratón fue el peor en tiempo, pero el mejor en reflexiones y aprendizaje. Uno no puede tener de todo no?, me queda claro que sí quiero seguir corriendo maratones lo debo hacer en serio y no a medias. En la semana siguiente al maratón fui al fisioterapeuta para que me dijera que había pasado en mi cadera y rodilla, y me dijeron que todo estaba perfecto, solo cansancio muscular, entonces por ese lado no hay de que preocuparse.

Pues eso, hay que prepararse mejor y sobretodo aceptar lo que se tiene en el presente, si en ese momento yo no podía correr debía aceptarlo y caminar rápido era mi segunda opción y esa es la que hice, y hay que aceptar que a veces uno no puede hacer lo que quisiera, entonces hay que hacer lo que sí se pueda y seguir trabajando por conseguir lo que queremos. Tarde o temprano, llegará lo mejor.

Las sombras solo constituyen la antesala de la luz.

Hoy.

Pues eso, hoy cumplo 32 años, que parecen un montón pero no lo son, creo. Cuando uno tiene menos de veinte años cree que tener más de treinta es ya estar viejo, seguramente yo lo creía firmemente, claro ahora por supuesto que no lo veo así (no sé por qué verdad!).

¿En qué punto en mi vida estoy?, esa pregunta estoy intentando resolver últimamente. Si me hubieran preguntado hace 10 años qué estaría haciendo a mis treinta y dos años seguramente hubiera dicho lo que estoy haciendo exactamente ahora, digamos que no me puedo quejar, hago lo que me gusta y me siento contenta con mi vida ahora mismo. Lo curioso es que si me hubieran preguntado hace cinco años hubiera dado una respuesta muy diferente, y esa sí que no la cumplo, al menos no del todo. La vida es así, da giros inesperados, al parecer eso le divierta a la vida, movernos todo para que volvamos a encontrar un equilibro o muramos en el intento, lo que suceda primero. Y ahí creo que me encuentro, espero no  morir en el intento. Estoy intentando encontrar el equilibro entre mi respuesta de hace 10 años y mi respuesta de hace 5.

Me alegra mucho cumplir años, porque quiero envejecer, quiero vivir una vida larga, donde espero esforzarme por encontrar el equilibro cada que la vida se divierta conmigo, quiero llegar a ser una bisabuela, una persona de 100 años si es posible, espero Dios me lo conceda y sino no pasa nada. A pesar de que me encanta cumplir años, no soy mucho de hacer fiestas y eso, tengo un problema siendo el centro de atención, habemos personas que no nos gusta mucho eso y el cumpleaños es el momento ideal y sin excusas para ser el centro de atención, así que muchas veces prefiero que pase inadvertido.

Bueno, no sé si esto tenía en mente escribir al inicio, pero eso salió.

Feliz cumpleaños a mi.

¿Quién eres realmente?

Siempre he creído que las personas muestran su verdadero ser en las situaciones extremas de la vida, en situaciones muy complicadas, en las situaciones desesperadas, ahí, justo ahí es donde se muestra nuestro verdadero ser.

Porque, ser bueno, amable, sonriente, etc. etc. cuando todo va bien, cuando la vida te sonríe, cuando todo mundo te quiere, cuando nadie te traiciona y cuando según tus estándares, eres feliz; eso es fácil, muy fácil. Es fácil ser bueno con quiénes son buenos con nosotros, es fácil amar a quienes nos aman, y ayudar a quienes nos ayudan. Eso, no tiene nada de extraordinario, ¿o si?

Entonces, ¿Qué haces tu de extraordinario?, eso me pregunto (casi) todos los días. Pero más allá de eso, ¿Cómo nos comportamos nosotros ante las situaciones más adversas de la vida?, ¿Somos capaces de perdonar una traición?, ¿De amar a quiénes solo buscan nuestro perjuicio?, ¿Somos capaces de sonreírle a quienes nos hacen mala cara?, eso es un gran reto que deberíamos intentar día a día, eso es hacer algo extraordinario.

Porque joder a quiénes nos joden, es fácil, eso cualquiera lo hace, cualquiera. Pero amar a quienes nos lastiman, eso no. Demostremos nuestro ser extraordinario dando siempre amor, empezando por amarnos a nosotros mismos, y mostrar lo extraordinario que hay en nuestro interior. Y mostrar que aunque el mundo se caiga, que aunque nosotros nos caigamos, nos levantamos y seguimos firmes en nuestras creencias, en nuestros valores, en intentar ser alguien extraordinario aunque la tormenta nos tumbe y nos vuelva a tumbar, eventualmente nos haremos lo suficientemente fuertes que una simple tormenta no nos hará nada, cada vez se irá necesitando una tormenta más grande, y nosotros creceremos, nos fortaleceremos y ahí, justo ahí, sigue estando lo extraordinario de nuestro interior. Así que hagamos que se necesite cada vez una tormenta mayor para tumbarnos, o al menos hagamos lo necesario para levantarnos más fuertes.

Y les dejo esta imagen, que me gustó.

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