100 kms en 24 horas

En madrid existe una especie de maratón/marcha llamada 100 Kms en 24 horas, que exactamente consta de eso, de hacer 100 Kms en un tiempo máximo de 24 horas. Mi director de tesis (de ahora en adelante lo llamaremos el Dr.) tiene ya dos años participando en ella, cabe mencionar que puedes hacer sólo una parte de esos 100 kms (puedes hacer 35, 52 y 100, si no mal recuerdo). El Dr. el año pasado llegó a 52 kms. Total, me contagió el espíritu por esa carrera, yo ya había participado en mi primera carrera de tan solo 3 kms, pero el objetivo final siempre ha sido para la fecha de 10 de junio los 100 kms 24 horas hasta la meta de 35 kms. Es decir, mi meta siempre ha sido llegar a los 35 kms.

Es aquí donde realmente comienza esta historia. La semana pasada me comentó el Dr. que se haría una carrera de “preparación” de tan sólo 21 Kms, me animó a inscribirme y cuando menos lo pensé ya estaba en la página de internet pagando los 6 euros que costaba la inscripción. Inmediatamente me puse de acuerdo con el Dr. y le pedí consejos sobre que cosas debía llevar. Para sentirme un poco más profesional, fui a una tienda de deportes muy famosa por acá “Decathlon” para comprarme un par de garranfonsitos para llevar agua y un “chandal” (forma en que los españoles le llaman a los pants).

Llegó el día, la cita era en una estación de metro a las 8 de la mañana ya que la carrera empezaría a las 9. Las 8 no es una hora drámatica; sin embargo, la estación a la que debía llegar a esa hora queda apróximadamente a 1 hora y 25 minutos de mi casa, para lo que debía levantarme antes de las 6 de la mañana, y así lo hice. Eran las 8 y media cuando llegamos a la salida de la carrera, en realidad no había mucha gente, aproximadamente 200 personas. Empecé a prepararme para la carrera, poniemdome protector solar, llevando todo lo que necesitaría en mi mochila, barritas energéticas, agua, una toalla. Cuando estábamos todos listos para arrancar, dicen “ya pueden avanzar” y para mi sorpresa todo el mundo empezó a caminar (excepto por un par de personas que si empezaron a correr), entonces pensé yo, “pero a qué hora van a empezar a correr”, pues yo seguí caminando un poco más hasta que me decidí a correr.

Primer desvío del camino, tomo la dirección incorrecta y me detengo porque no veía a nadie!, a lo lejos se ven las personas que iban detrás de mi, así que me tocó regresar unos metros y regresar al camino correcto. Justo delante de mí quedó el Dr., entonces pensé que no me volvería a separar de él, ya que no me quería perder de nuevo. Pues asi seguí, el camino no era ni remotamente parecido a lo que me había imaginado, no había muchas rectas por las que correr, puras subidas y bajadas (cabe destacar que mi entrenamiento constó de correr en rectas, nada de subidas) y un camino realmente hostil (ya que no se me ocurre otro adjetivo).

El Dr. iba caminando rápido, pero su caminar rápido es mi correr lento. Entonces en cualquier oportunidad que tenía de correr (ósea una recta) corría y justo me detenía detrás del él, y en un par de ocasiones me dijo: “Daniela, si quieres avanza que eso no va a repercutir en tu tesis” ya le expliqué yo cual estaba siendo mi táctica, sólo correr en rectas porque él me adelantaba en subidas y sobre todo en las bajadas, lo que no le dije es que lo seguía porque no me quería perder. Llegamos al primero de los 2 avituallamientos, era el kilometro 8 y medio, todo iba relativamente bien. El Dr. cada rato me preguntaba que si estaba tomando agua, que si como me sentía y a todo eso yo respondía que todo bien, sin problemas. Después del primer avituallamiento empezó el camino a ser aun más hostil, y el Dr. se alejaba cada vez más y no había rectas por las cuales correr y poderle alcanzar, entonces decidí seguir el camino yo sola (no me quedaba de otra).

Y digo sola porque es así como estaba, pasaron muchos kilómetros antes de volver a ver a otro participante. Del kilometro 9 al 14 me pareció una eternidad, yo solo deseaba llegar al segundo avituallamiento para pensar “ya sólo me quedan 7 kilómetros”. Cuando llegué al segundo avituallamiento empezó la cuenta regresiva, había decidido correr más en los últimos kilómetros pero el cansancio ya era tal que me impedía correr más de lo que hubiera querido.  La segunda y tercera vez que me perdí, era por errores (creo yo) en las señalizaciones improvisadas (pedazos de una tira de plástico amarradas a un árbol, poste, señal de tráfico e incluso a una piedra) por el comité organizador. Digo que fue por error del comité organizador porque una vez que llegué a la meta mi jefe también comentó que en los mismos puntos donde yo me había perdido, él estuvo por perderse también. Pues ahí estaba yo, faltando un par de kilómetros y el sol quemaba (de buenas que llevaba mi bloqueador solar, aunque mal puesto pero lo llevaba, digo mal puesto porque no me lo puse a conciencia pues no pensé que fuera para “tanto”). Yo había escuchado que la ruta de la carrera sería de pueblo a pueblo, y después de casi 3 horas de caminar/correr vi a lo lejos un pueblo y pensé “por fin ya casi llego”.  Justo cuando estaba a punto de llegar, salió el Dr. de no sé dónde y me dice “vamos Daniela corre que tu puedes es el último tramo, ahí está la meta”, y le dije no no yo ya no puedo correr, y siguió y siguió insistiendo, total que de “buena manera” corrí los últimos metros, llegué a la meta corriendo y la gente que estaba ahí me aplaudió. Aunque suene cursi o trillado, esa fue una de las cosas que hizo que la carrera valiera la pena.

Las cosas que aprendí o me dejó esta carrera básicamente son: 1) si no hubiera hecho esta preliminar de 21 Kms, estoy absolutamente segura que no podría hacer la de 35 Kms. y aun no estoy segura de poderla hacer, pero lo intentaré. 2) Hay que entrenar más, entrenar con inclinación. Mi entrenamiento estaba mal enfocado, claro, pues yo no sabía realmente como estaba el camino y como es realmente esta marcha. 3) Me divertí mucho, (debo reconocer que más al principio y al final). 4) Madrid tiene unos paisajes muy bonitos. 5) Hay que ponerse mejor el bloqueador solar.

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