XXXII carrera de la ciencia Madrid

El pasado domingo (21 de octubre) se celebró la XXXII edición de la carrera de la ciencia, la cual es una de las carreras más antiguas de Madrid. Ya tenía tiempo queriendo hacer a una carrera de 10Kms. y por alguna u otra cosa no lo había podido hacer. Con esta carrera, me animé, me inscribí y para ser honesta no hice ningún tipo de entrenamiento para mejorar mi marca personal en los 10Kms., mi mentalidad era más bien del tipo “será como cualquier otro día que salgo a correr al parque”, lo que yo no sabía era que el recorrido de la carrera y el del parque no eran exactamente iguales.

La semana antes de la carrera fue aun peor, no corrí prácticamente ningún día, cosa que no me parecía mal, normalmente cuando dejo de correr un par de días regreso con mucha más fuerza, con más ganas.
Llegó el domingo, había que levantarse tempranísimo, cosa inhabitual en mí. A las 6 y media salimos de casa, tomamos el metro rumbo a la estación “Campo de las Naciones”. A las 8 empezaban a entregar el dorsal y el chip. Llegamos justo a las 8 y ya había gente recogiendo su dorsal, incluso ya había gente corriendo un poco para calentar. La carrera no empezaría sino hasta las 9 de la mañana. Recojo mi dorsal y nos dirigimos hacia la zona de salida, donde estaban un par de chicos colocando la pantalla que mostraría mensajes de salida, etc.
Ocho y media, llegaban y llegaban más personas, ¡eran muchísimas!, aun no estaba instalada la pantalla, estábamos preocupados respecto a eso. Veo cada vez a más personas corriendo para calentar. A mí en lo personal no me gusta correr para calentar, prefiero hacer otros ejercicios. Cuando pensé que ya debería estar nerviosa no pasaba nada, cero nervios.

Cuarto para las 9, me uno a la gente que ya se estaba reuniendo para esperar la hora de salida, ¡éramos tantos!, no alcazaba a ver prácticamente nada hacía adelante de mí, de hecho seguía pensando que no habían terminado de instalar la pantalla, yo estaba segura de que la carrera iniciaría con al menos 15 minutos de retraso. De repente un chico dijo, faltan 5 minutos!, me puse de puntitas y alcancé a ver la pantalla que decía efectivamente eso, que faltaban 5 minutos. Miraba mi reloj que avanzaba y avanzaba y la pantalla de la salida seguía diciendo que faltaban 5 minutos, de los 5 minutos más largos que he sentido en la vida. De repente el mensaje de ¡faltan 2 minutos!, después de 2 minutos regresó el mensaje de ¡faltan 5 minutos! Todos estábamos riendo, casi inmediatamente después de ese letrero, empezó la cuenta regresiva (ahí ya nadie reía), 10..9..8..7..6…5..4..3..2..1…. y todos a mi alrededor seguían en la misma posición, ¡nadie se había movido!, claro, no éramos los que estábamos hasta el inicio para correr a máxima velocidad. Un minuto después del disparo de inicio logré cruzar la zona de salida, le piqué a mi reloj para llevar un control propio del tiempo que haría en la carrera.

Primeros tramos de la carrera, calles de bajada, ósea que iniciamos fácilmente. A mí personalmente no me gustan las bajadas, no suelo tomarlas a altas velocidades, les tengo bastante respetito jeje. Y como es sabido por todo mundo, después de una larga bajada viene una larga subida, y así fue, subidas no tan pronunciadas pero ¡¡eternas!!, nunca había hecho una carrera con subidas y bajadas tan largas, bueno tampoco he hecho tantas carreras, con esta llevo cuatro.

Seguimos corriendo y corriendo, a pesar de que ésta es una distancia habitual en mis  entrenamientos, se me hizo larguísima, pesada. Es increíble todo lo que uno puede experimentar cuando está en una competición como esta. Es imposible no compararse con los demás, al final, todos tenemos el mismo objetivo que es terminar la carrera y hacerlo lo más rápido posible. Fue complicada porque éramos tantos, que era imposible muchas veces acelerar ya que estábamos todos juntitos, después de cierto tiempo ya había más espacio pero aun así era difícil adelantar. De repente ves a gente más grande (de edad) que tú y que tienen mejor rendimiento y es ahí donde el ego hace mucho daño, intentas correr más rápido y no aguantas, por eso yo creo que el correr no es cuestión de edades, sino de ¡entrenamiento puro y duro!.

Llevaba un buen ritmo al inicio, 25 minutos y ya había recorrido 5 kilómetros, ¡fantástico! pensé. Pero después esas enormes subidas hicieron de las suyas, cada minuto se me hacía más largo, más eterno, pero intentaba no bajar el ritmo, al menos no demasiado. Justo empiezo a ver la famosa pantallita que tanto tardaron en colocar para la salida, y pensé “la meta!”, yo sabía, según los planos de la pagina web, que la meta no era la misma que la salida, pero en ese momento lo olvidé o más bien no quise recordarlo. Justo cuando veo la pantalla aceleré a mi máximo, a darlo todo, el último esfuerzo, y justo al llegar a la pantallita decía “ánimo te quedan 200 metros!!”  y ya se podrán imaginar todas las palabrotas que sonaron en mi mente, yo sé que 200 metros es prácticamente nada, pero después de subir a máxima velocidad, esos 200 metros en mi mente se convirtieron en otros 10 Kms. Total, después de esos 200 metros, llegué a la meta, inmediatamente cruzar la meta, detuve mi crono y para mi sorpresa había cumplido mi objetivo de tiempo (55 minutos), cabe aclarar que tampoco tenía unos objetivos muy exigentes, con bajar de 60 minutos me daba por satisfecha, pero bueno con 55 minutos me quedo un poco más contenta. Ahora habrá que batir ese tiempo, espero hacer mis próximos 10 Kms. (en competición) antes de que acabe el año.

Cuando llegué a la mete ahí estaba mi esposo esperándome, me dijo que era su ¡campeona! y eso valió mucho más que si hubiera hecho los 10 Kms. en 30 minutos (tiempo del que llegó en primer lugar, ¡una barbaridad¡).

Casi había olvidado lo emocionante y gratificante que es participar en una carrera popular. Trataré de recordarlo lo más constantemente que el doctorado me lo permita.

“The higher you set your goals, the higher your achievement”.
A por más carreras y mayores distancias.

Esos locos que corren

Hace tiempo que me encontré con esto y me encantó.

Yo los conozco.
Los he visto muchas veces.
Son raros.
Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol.
Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche.
Están locos.
En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso.
En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.
Yo los he visto.
Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren.
Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines.
Yo los he visto.
No están bien de la cabeza.
Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo.
Están tratando de ganarle a alguien.
Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse… y siguen.
Se inscriben en todas las carreras… pero no ganan ninguna.
Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes.
Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones.
El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia.
Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años.
Son hombres y mujeres.
No están bien.
Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás.
Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño.
Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles.
Son sus referencias de carrera: “Cinco que corren parecido a mí”.
Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa.
Disfrutan cuando pasan a otro corredor… pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje.
Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece.
Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan.
Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver.
Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero.
No las preparan… pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta.
No las preparan…son parte de ellos.
El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise.
Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido.
¡Qué ganaron una vez más!
No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas… pero insisten con que volvieron a ganar.
Son raros.
Se inventan una meta en cada carrera.
Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren.
Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente por que no están bien.
Los he visto pasar.
Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado… pero siguen.
A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí.
¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda?
Están locos.
Yo los conozco bien.
Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo.
Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta.
Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice “Llegué -Tarea Cumplida”.
Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes.
Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos.
Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos.
Los he visto muchas veces.
Están mal de la cabeza.
Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo.
Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto.
Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10.
Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior.
Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar.
Están mal.
-Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde.
-Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito.
Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan.
Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día.
Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más.
Dicen que la gente no se banca tanto silencio.
Dicen que ellos lo disfrutan.
Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos.
Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado.
Están mal de la cabeza.
Yo los he visto.
Algunos solo caminan… pero un día… cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito.
En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos.
Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran.
Pican, frenan y vuelven a picar.
Me parece que quieren ganarle a la muerte.
Ellos dicen que quieren ganarle a la vida.
Están completamente locos.

Marciano Durán
Marzo 2008

Zoé MTV unplugged, mis observaciones

A diferencia de mucha gente que prefiere escuchar la música al “natural” o la música en vivo, yo prefiero las cosas de estudio, las cosas más “retocadas”,  pero sin llegar a los extremos de los artistas de plástico. Sin embargo, llega uno de mis grupos favoritos, Zoé, y hacen tremendo, que digo tremendo, magnífico unplugged con MTV y me dejan sin palabras. Este disco/DVD no sólo es digno de escucharse sino también de verse, es increíble como la imaginación de estos chicos hacen de la música algo magistral. El motivo de este post es resaltar los aspectos más relevantes de dicho DVD, tanto a nivel auditivo como visual.

Notas iniciales: Según entrevistas posteriores a la grabación del unplugged, dicha grabación duró desde la 1 PM hasta las 12 AM, con público incluido, por eso en algunas tomas se ve como la gente incluso bosteza, y ni mencionar de algunas caras de fastidio y/o cansancio de los mismos miembros de la banda.

Inicio: la primera canción es sombras, esta versión es muy diferente a la original, pero muy buena también. Debo confesar que el look, estilo y actitud de León me gustan mucho, con aspecto despreocupado, no sé cómo explicarlo, me transmite mucha relajación. Otra cosa importante es que la voz de la chica (Denisse) queda muy bien con los arreglos de las canciones. Me encanta la jaula para pájaros que tiene el baterista a un lado y como en ciertas canciones emite un sonido con ella. Al final de la primera canción se escuchan dos personas hablando, como que son del público, también se observa como León (según mi imaginación) se les queda viendo con una cara que yo pienso que él estaría mentandoselas en su cabeza.

Segunda canción, me gusta más la versión unplugged de soñé que la original, también debo decir que no es de mis canciones favoritas.

Tercera canción, al inicio se ve a León como que escribiendo en algo pequeño que tiene en su mano, no sé que sea pero se ve que está concentrado en ello.

Cuarta canción, unas de mis favoritas de la banda “No me destruyas”,  la versión del unplugged es muy buena. El acompañamiento de los violines y los instrumentos de viento es genial. Por cierto en esta canción, por primera vez, se ve ausente la chica del “coro”.

Quinta canción,  regresa la chica del “coro”.  Esta canción es mi favorita del unplugged (labios rotos). La escenografía es un poco rara, ¿Qué hace una lámpara en el suelo?

Sexta canción,  presentan el invitado de lujo (el primero),  Adrian de Babasonicos. El chico es súper relajado, me encantó su actuación, su bailecito y su actitud. La voz de Adrián y León se parecen (según mi oído). En esta canción se ve claramente que el de la batería ya utiliza su jaulota de pájaros como instrumento musical.

Séptima canción, me encantaron las tomas que se hicieron durante esta canción.

Octava canción, Paula, una de mis favoritas también. El detalle de que el baterista golpea un tambor tapado con una franela me parece interesante, me gusta mucho como hacen lo que sea para obtener los sonidos que quieren.

Novena canción, vuelve a desaparecer la chica del ”coro”. No sé de música, pero León siempre tiene cosas que distorsionan el sonido, lo cual me agrada (una cosa amarilla como con una antena utiliza en esta canción).

Décima canción, de mis favoritas también, pero para decir verdad, casi todas son mis favoritas. Esta versión de vía láctea es tan diferente a la original, pero tan bonita también, este grupo es mágico, es la única razón que encuentro para  lo que hacen, hacer de la misma canción cosas tan diferentes, se nota muchísimo que trabajaron duro para este unplugged.

Onceava canción,  León presenta a su grupo y equipo de trabajo. Mi gran reconocimiento a todos ellos. Cuando presenta a la chica, ésta como que es muy penosa o muy sangrona, porque el gesto que hace es muy extraño para mi gusto. Los efectos de sonido que se avienta el productor son geniales, los hace con la boca pegada al micrófono y utiliza sus manos para generarlos, simplemente creativo y genial.

 

Doceava canción, Luna, cantada por la chica del “coro”. La verdad es que la cantó genial, y me agrada que León no haya sido egocéntrico y le haya dado la oportunidad de cantar una canción completa. Tiene una hermosa voz esta chava, su peinado me encantó, e intentado hacérmelo pero no he podido jaja (off-topic perdón).

Treceava canción, segundo y último invitado, Enrique Bunbury.  Esta canción es muy buena y la verdad que la voz de Bunbury le da un toque bastante especial. Cabe aclarar que el Sr. Bunbury se equivocó en la letra de la canción,  justo en la parte “transición de magia pura para el corazón”, es transfusión… pero bueno se lo perdonamos.

Catorceava canción, también de mis favoritas, León inicia escribiendo algo en su libretita, a lo mejor una idea para una nueva canción, quien sabe. El efecto de la máquina de escribir en esta canción también me parece muy creativo, que puedo decir, todo el disco es absolutamente genial. Me pregunto,  ¿Realmente estaría escribiendo algo coherente el que hacía el efecto de la máquina de escribir?.
Final del video. Se les ve muy cansados pero contentos.
Ampliamente recomendable, Zoé simplemente es un excelente grupo.