Carrera de papá Noel

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Hace unas semanas recibí, vía correo electrónico, información sobre la primera carrera de papá Noel a celebrarse en España. El asunto era sencillo, 5 KM corriendo vestido de papá Noel, la inscripción incluía el traje completo. Estaba dudosa de inscribirme, total que le pregunto a mi esposo (Oscar) que si qué le parece si me inscribo, a lo que me contesta que sí, pero que también lo inscribiera a él. Esto me pareció de lo más raro, dado que el no corre digamos… ¡NUNCA!. Pero bueno, teníamos poco más de un mes para entrenar. Tres semanas después, ese mes ya era una semana.

Domingo 23 de diciembre, 7:30 de la mañana: suena la alarma que indica que es hora de iniciar el recorrido desde el sur de la comunidad de Madrid hasta el norte (desde Móstoles hasta San Sebastián de los Reyes). Despertamos, nos cambiamos, pero decidimos no ir con el traje de Papá Noel desde casa, ya que a mi en lo personal me daba un poco de vergüenza, además que el traje que nos dieron no se veía de excelente cálidad, vamos que era un traje de una sola puesta. Entonces decidimos llevarlo en la mochila y llegando a la carrera ponérnoslo.
Vamos rumbo al metro, nos esperaba un recorrido aproximadamente de 1 hora con 45 minutos. Tomamos la línea del metro que al parecer es la única que llega hasta la estación de la carrera. Para nuestras sorpresa no encontramos papás Noeles en el metro, nos pareció muy raro pero bueno, quizá iban de incógnitos como nosotros.

Durante el trayecto surgieron imprevistos, las puertas del tren del metro donde ibamos no se querían abrir en una estación, el conductor nos avisaba por altavoces que el tren tenía un problema con las puertas que esperaramos. Lo curioso es que esto pasó justo en la estación donde los primeros papás Noeles se veían venir. Pasaron unos 15 minutos hasta que se solucionó el problema, pero un par de estaciones más adelante nos sacaron del tren por probemas técnicos, y el próximo tren en llegar tardó lo que para mi fue una eternidad. Empezaba a sentirme precupada por la hora, cuando en teoría habíamos planeado llegar 30 minutos antes. Seguimos el recorrido, pero Oscar ya me empezaba a decir que quizá debíamos vestirnos de papá Noel de una vez, dado la hora, a lo que contesté que no (seguía dándome vergüenza). Cerca de nosotros estaba un grupo de unas 6 personas ya disfrazadas con barba y todo, evidentemente a ellos no les daba pena.

Unos minutos después, a unos metros de distancia una chica empezaba a salir del anonimato transormandose en papá Noel, en ese momento escuché decir a uno de los chicos de los que ya estaban vestidos desde casa, que no era posible que se empezaran a vestir a última hora, que eso se hacía desde casa, etc. Me le quedé viendo con una sonrisa entre de pena y odio, me miró y vio que justo estábamos abriendo la mochila con los trajes y dice “Ah ustedes también!! muy mal” a lo que no pudimos reaccionar más que con una sonrisa. Pero de repente, pasó algo incluso me atrevería a decir que mágico. Lo que inició con una chica cambiándose, nosotros siguiendo su ejemplo, y más y más y más…. más de medio tren empezaban a sacar su disfraz y a ponérselo, fue muy curioso, hermoso, chistoso, divertido y lleno de complicidad. Todos nos identificamos, nos unimos y lo que inició una chica se convirtió en un evento en el que hasta fotos nos sacó otra chica que no tengo ni idea dónde serán publicadas, pero fue muy emocionante.

Llegamos a la estación indicada, nos bajamos y nuestra sorpresa fue mayor cuando vimos aun muchísimos más papás Noeles de los que había en nuestro tren. LLegamos justitos a la meta para salir. Iniciamos la carrera, muchas risas imitando a papá Noel, muchas incluso hasta malévolas (cosa rara pero traten de imaginarlas). Iniciamos todos con muchos ánimos, obviamente conforme pasa el tiempo esos ánimos, digamos no decaen, sólo que están enfocados a intentar respirar!. Por el camino, montones de pedazos de trajes de papá Noel, cintos, pantalones, incluso hubo gente que tuvo que correr con su traje en mano por el calor que les dió. A mi me dio bastante calor, pero me aguanté y no me quité el traje, que en teoría era la base fundamental y el espiritu de esta carrera.

Finalmente, debo decir que fue un verdadero placer correr al lado de mi papá Noel preferido, mi esposo. Definitivamente fue una experiencia divertidísima, ver la cara de niños viendo correr a tantos papás Noeles, sin precio.

Feliz navidad, JO JO JO!

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