Grado desbloqueado

De pequeña era una niña que le tenía bastante cariño a la escuela, lloraba cuando se suspendían clases, mi madre me regañaba por llorona, por más que ella me explicaba que no iban a dar clases esos días, no le creía y le insistía que me llevara a la escuela.

Y así crecí, con un amor nato por la escuela, las clases, el aprender… En la primaria me enseñaron los niveles académicos, estos niveles se me quedaron grabados completamente en mi mente, desde ese momento decidí llegar al más alto: doctorado, aún no sabía en qué, ni sabía aun con certeza qué carrera universitaria estudiaría, aunque todo apuntaba a Derecho.

Cuando estaba en segundo año de la secundaria, decidí entrar a estudiar una carrera técnica en computación los sábados, 4 horas cada sábado, me encantó, aprendí a usar la computadora, en ese entonces les tenía pavor, sobretodo que se fueran a descomponer porque ¡no eran mías!. Poco a poco les fui perdiendo el miedo, aprendí a programar y ahí supe que el deseo de estudiar derecho se había esfumado, ahora quería estudiar computación. Cuando llegó el momento de entrar a la universidad sólo había tres opciones para estudiar computación,  de las cuales me decidí por el Tecnológico de Los Mochis en la carrera de Informática.

Una de las cosas que recuerdo que me ayudó a prepararme y mentalizarme para estudiar un posgrado fueron las platicas que tuve con un profesor de sociología, siempre nos comentaba en clase que debíamos trabajar en aumentar nuestro currículo, hacer cosas extra-escolares para poder aspirar a hacer maestría y doctorado, y a partir de ahí me esforcé en hacer cosas adicionales a la carrera, me metí a concursos de creatividad y organizar congresos principalmente.

Una vez terminada la carrera de informática moría de ganas de irme a estudiar la maestría, opté por hacer examen de admisión en la maestría en Ciencias de la Computación del Centro Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico (CENIDET), en Cuernavaca, Morelos. Fui aceptada, un nuevo reto empezaba para así poder llegar al objetivo final. En la maestría tuve la fortuna de conocer al que hoy en día es mi esposo, así que antes de presentar el examen de grado de maestría, nos casamos y una vez obtenido el grado de maestros en ciencias nos aventuramos y nos fuimos a Madrid a “probar” y ver si queríamos hacer el doctorado en la Universidad Rey Juan Carlos. Hubo  muchas complicaciones antes, durante y después, pero al final nos inscribimos al doctorado de Tecnologías de la Información y Sistemas Informáticos.

Y así, casi cuatro años después, el pasado 26 de julio presenté mi examen de grado de doctora. El doctorado ha sido sin duda alguna lo que más trabajo, esfuerzo, dedicación, paciencia, tiempo, estrés, sufrimiento, etc. me ha costado en la vida. Estar de tiempo completo con una investigación y con la presión de que tienes que acabar en determinado tiempo porque de lo contrario no tendrás dinero para seguir viviendo, es sumamente estresante, pero al final a prendes a vivir con ello, además de las exigencias de tus directores, de los revisores,  de los padres, amigos y conocidos diciéndote ¿cuándo piensas trabajar?, nunca entendieron que el doctorado es un trabajo, que no estaba jugando al estudiante, que esto es serio y que requiere a veces muchísimo más esfuerzo que un trabajo convencional.

Por fortuna en el examen de grado me fue muy bien, al principio me sentí un poco nerviosa pero luego pensé “tranquila, que esto sólo lo vivirás una vez en tu vida, así que disfrútalo” y así lo hice.

Después de casi 23 años de estudiar, ¡sí 23! (6 de primaria, 3 de secundaria, 3 de prepa, 4.5 de universidad, 2 de maestría y 4 de doctorado), y a los 28 años he desbloqueado el grado de doctor y orgullosamente puedo hacerme llamar: Dra. Daniela Moctezuma.

Una de las frases que siempre me mantiene motivada y me mantuvo motivada durante este periodo del doctorado fue la siguiente:

​”Nunca temas a las sombras. Sólo constituyen el indicio de que en algún lugar cercano hay una luz resplandeciente.”

Así que ánimo con los que desean llegar al doctorado, que con esfuerzo, dedicación y mucho pero mucho trabajo puede ser desbloqueado.

Atte. Dra. Daniela Moctezuma.

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