El correr según Jesús Adrián Romero

El sonido de mis pies sobre la tierra se ha convertido en una nueva forma de expresión.
En ocasiones, cada paso viene a representar palabras de una oración, letras de una canción, gemidos de un clamor.
El correr me permite alejarme de todo y experimentar la soledad que a veces es tan necesaria, allí puedo encontrarme conmigo mismo y con Dios.
Más que un ejercicio el correr se ha convertido en un lenguaje, una manera nueva de comunicarme con Dios y un canal para que Él se comunique conmigo.

Ya han sido cientos de horas y miles de kilómetros practicando esta nueva forma de comunicación. A veces en el desierto, a veces en la ciudad, a veces en lugares de mucha necesidad. La soledad de esas largas carreras me permite escuchar con más claridad la voz de Dios.

Han sido muchas las ocasiones en las que he sentido su amor y he escuchado su voz a través de la creación diciéndome que todo lo creó para llamar mi atención, para conquistarme, para alegrar mi corazón.
Con el paso de los años me he dado cuenta que estos tiempos de correr han hecho que para mí, Dios se vuelva más real, más cercano, más natural.

Deja de ser sólo un concepto y se convierte en mi amigo, en mi compañero he aprendido a verlo no sólo en la naturaleza, sino también en la gente que se cruza en mi camino, lo he visto en el rostro de un vendedor en el mercado, pero sobre todo lo he visto en gente necesitada. El día de ayer lo vi en un niño de la calle, fue tan real! fue más claro que la luna….