Hace ya varios años que empecé a correr, hace ya menos años que decidí correr un maratón. En mis piernas hay ya cuatro maratones, cada uno diferente en todos los aspectos, pero el que se distingue más es el cuarto, ahora explico por qué.

Después de un año de dejar de correr, cosa totalmente inesperada para mi pero que la vida me sugirió intentarlo y acepté,  decidí regresar y hacer mi cuarto maratón. Una amiga me sugirió el maratón de Los Ángeles y acepté, así conocería la ciudad y sería mi primer viaje a EUA. Yo sabía que la preparación del maratón era deficiente pero quería intentarlo, ha sido el entrenamiento con menor número de kilómetros realizados, pero con más trabajo muscular, así que aunque la cosa no me pintaba muy bien, tenía por ahí una leve ilusión de que quizá todo saldría muy bien.

Llegó la fecha, viajé a LA y la aventura empezó. Todo fue diferente en este maratón, cosas tan bobas como que la noche anterior nunca duermo, y en este dormí tranquilamente y sin estrés.  Entonces ahí estaba yo, el domingo 17 de marzo a las 7 AM, esperando a que dieran el disparo de salida. Pensé, Daniela tu te vas tranquila, aquí no hay tiempos, concéntrate en terminar y ya eso será ganancia. Y así lo hice, me fui tranquila y pasaban los kilómetros y yo me sentía estupendamente, pensé, ¿será que el Crossfit mata a correr muchos muchos kilómetros de entrenamiento?, la respuesta se vería más adelante.

Kilómetro 10, todo pintaba hermoso, me comí mi gel correspondiente a ese kilómetro, kilómetro 20, la cosa iba muy bien, no estaba cansada, estaba demasiado bien, pensé quizá el irse tan tranquilo sea el mejor plan y por eso me siento tan bien.

Kilómetro 25, ya falta poco, pero me empezaba a molestar la cadera y una rodilla, me paré a que me echaran spray contra dolor, y seguí corriendo. KM 26, esto está doliendo cada vez más, y si camino un poco para que se calme el dolor?. Después de caminar un poco, quise regresar a correr, simple y sencillamente no pude me dolía demasiado tanto así que caminar rápido también me provocaba dolor. No lo podía creer, pensé que podría pasar cualquier cosa, que quizá no aguantaría correr tanto, que me desvanecería en la energía, etc., pero nunca pensé que sería un dolor muscular la tragedia.

Y a partir del KM 27 aproximadamente, no pude correr, lo intenté pero me dolía demasiado. Entonces primero pensaba, bueno, pues a disfrutar la vista, no voy a poder correr entonces a caminar rápido, 5 minutos después intentaba correr, me dolía, me detenía y hacía corajes, lloré, reflexioné, y volvía al principio, y así hasta que llegué a la meta después de alrededor de 13 kms caminando y repitiendo estas emociones tan duales.

Al final este maratón fue el peor en tiempo, pero el mejor en reflexiones y aprendizaje. Uno no puede tener de todo no?, me queda claro que sí quiero seguir corriendo maratones lo debo hacer en serio y no a medias. En la semana siguiente al maratón fui al fisioterapeuta para que me dijera que había pasado en mi cadera y rodilla, y me dijeron que todo estaba perfecto, solo cansancio muscular, entonces por ese lado no hay de que preocuparse.

Pues eso, hay que prepararse mejor y sobretodo aceptar lo que se tiene en el presente, si en ese momento yo no podía correr debía aceptarlo y caminar rápido era mi segunda opción y esa es la que hice, y hay que aceptar que a veces uno no puede hacer lo que quisiera, entonces hay que hacer lo que sí se pueda y seguir trabajando por conseguir lo que queremos. Tarde o temprano, llegará lo mejor.

Las sombras solo constituyen la antesala de la luz.

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