Y los demás,… ¿Qué?

A muchas personas les gusta hacer responsable a los demás de sus resultados, de sus situaciones, de su humor, vamos, ¡de todo!.

Y sí, reconozco que hay personas que ayudan a que nos sintamos alegres u otras que ayudan también a que nos enojemos, pero en realidad el poder lo brindamos nosotros, no es que esas personas lo tengan. Uno decide, hasta qué punto, alguien puede influir en sus emociones, en nuestro estado de ánimo, si nos clavamos en dejarle todo ese poder a las personas (sea una o muchas) estamos en serio peligro, ¿por qué?, sencillo, nos volvemos esclavos de lo que digan, hagan, piensen e incluso de lo que creámos que piensen esas personas, ¡que díficil! ¿no?

No hay que dejar ese poder en otros, ese poder solo debe permanecer en nosotros, en la medida de lo posible. Es verdad que hay situaciones que nos sobrepasan, y que aunque lo intentemos con todo nuestro ser la consecuencia de la acción de otros nos afectará, y es normal, hay cosas con las que sencillamente no podemos, o al menos no podemos al principio, después todo se va acomodando en su respectivo lugar.

Así que, poco a poco, liberémonos de las cadenas de las acciones de los otros, y empecemos a decidir qué nos afecta, tanto positivamente como negativamente, en nuestra vida, en nuestros humores y ¡en todo!. Es díficil, lo sé, pero en la medida en que lo podamos hacer, nuestra vida irá mejor, creánme.

 

 

 

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Hace poco leí que el pasado no te define, no sé si estar de acuerdo o no con esa oración. Quizá solo te defina en un aspecto, pero no significa que si fuiste un ladrón en el pasado lo seas en el presente o en el futuro. El pasado pasó, y pasó para aprender, para crecer, para disfrutar o sufrir, depende qué nos haya tocado. Hay pasados vergonzosos, otros que no queremos dejar ir, que queremos que regresen, otros que prefirimos dejar enterrados y borrar cualquier huella de el.

Hoy por primera vez en varios años he sentido ganas de borrar el pasado, es extraño, porque ni en los peores momentos quise algo así, y me doy cuenta que esa sensación es extraña. Al final decidí no borrar las huellas, debo estar orgullosa de mi pasado, sea cual sea, porque me ha ayudado a ser lo que soy.

Punto y final.

 

Vulnerabilidad

Este fin de semana vi una película inspirada por un caso real, el caso de Ramón Arroyo, un español quién a partir de que se le diagnosticó Esclerosis Múltiple decidió hacer un Iron Man, esta película se llama 100 metros.

Y sí, es una película donde al final te muestra, tal como la vida real, que quien quiere, pues puede, pero también te muestra la otra moneda, de los que no quieren, de los que prefieren enojarse y no hacer nada más. Yo no tenía muy claro lo que era esta enfermedad; el caso de Ramón me ha sentado muy bien, es increíble como aunque nos digan que no podemos, los esfuerzos siempre tienen un resultado, siempre, aunque a veces no sean los que esperamos, pero siempre hay un buen resultado al esfuerzo.

Ramón en un vídeo de Runners España dice: “El primer cambio que experimenté cuando me diagnosticaron Esclerosis Múltiple fue darme cuenta de que soy vulnerable, hasta ese momento te crees que eres inmortal, que nada te puede pasar a ti, en ese momento es cuando te das cuenta lo pequeñito, lo poquito que somos…

Y con eso me quiero quedar, somos vulnerables, pero de ahí debemos agarrarnos para crecer, sino ¿De dónde?.  En medio de esa vulnerabilidad, de esa batalla, de ese sufrir, de esas limitaciones, es donde crecemos, es donde nos hacemos mejores, y sí, lo sé, suena muy muuuuuy a cliché, pero no es más que la verdad. Pero ojo, también está el otro lado de la moneda, aquellos que esa desgracia los tumba, y no se levantan, simple y sencillamente porque no quieren (mi opinión). Al final es decisión nuestra, no significa que será fácil, pero toca decidir salir del hoyo o permanecer en el. Obviamente Ramón decidió salir y lo hizo a lo grande, es toda una inspiración.

¡Ramón eres grande!

Y sigue la burra dando …

Y sí, creo que soy más irracional de lo que pensé. Hace unos meses postié sobre que no se puede todo en la vida, de que no podía hacer crossfit y maratones al mismo tiempo, y que no soy superpoderosa o con poderes especiales, pero parece que no me puede entrar eso en la cabeza, ¡Me caigo mal!

Desde enero de este año me decidí por el Crossfit, he avanzado significativamente desde entonces, ya estuve en una competencia, y no me fue tan mal (perdón por no escribir sobre eso), y justo hace un par de semanas empecé mi entrenamiento (ligero) para el maratón de Monterrey en diciembre. Pues nada, llevo dos semanas y estoy muy cansada, y ¿Por qué? porque no he dejado de hacer Crossfit al mismo nivel de los últimos meses; es decir, todos los días. Mi cuerpo está cansado, ya me lo dijo la entrenadora, pero no sé por qué no me entra en la cabeza!. Le dije hoy a mi mamá que estaba yo muy loca, y me dice “No hija no estas loca, es que eres demasiado aferrada”, para mi es lo mismo, que no sea capaz de ver las cosas como son, que no sea capaz de bajarle, no sé, estoy un tanto decepcionada de mi aferradez (seguro esa palabra no existe).

Pues solo quería dejar esta frustración por estos rumbos, que a veces se me olvida que hay un par de humanos que leen las cosas que escribo aquí, disculpenme ustedes por ser tan reiterativa y escribir sobre cosas que no son muy inspiracionales, pero eso es lo que hay, al menos hoy.

Y para despedirme les dejo al menos una buena frase, “La cosa más importante que debes hacer si estás dentro de un hoyo es dejar de cavar”. Supongo que debo dejar de cavar, sea lo que signifique eso en mi caso!

Saludos a mis dos lectores.

 

Creer en tí mismo

No sé si ya escribí sobre este tema, pero es un tema que me causa un poco de conflicto. Veamos, hoy en día la cosa motivacional, inspiracional, etc etc., que nos dice que todo somos capaces de lograr con esfuerzo y dedicación está muy bien, de hecho yo me considero una persona meritocrática, creo que el esfuerzo siempre debería tener su recompensa, creo en el trabajo duro, en el sacrificio y en que en gran medida mucho depende de nosotros.

Sin embargo, desde mi punto de vista, hay cosas que no somos capaces de hacer, es ilógico pensar que podemos hacer TODO TODO TODO lo que nos propongamos, aunque nos esforcemos, hay cosas que simplemente no podremos, y saber lidiar con esa frustración es fundamental para nuestro desarrollo como seres humanos, darnos cuenta de que no somos invensibles, de que no todo lo podemos y que, en el caso de los creyentes en Dios, la última palabra la tiene Él.

Y ¿Por qué me causa conflicto esto?, porque leo mucho en redes sociales, frases motivacionales, frases que inspiran este tipo de creencias, frases que llevadas al extremo podrían causar mas mal que bien. Así que si no podemos con todo, pues no pasa nada!, hay que seguir intentando, la mayoría de las veces los intentos son más importantes que el éxito, y no quiero sonar mediocre, pero es la verdad, cuando te esfuerzas tanto por algo, creces inimagiblemente, aunque no logres ser el campeón, o llegar a ser el master de algo, o el mejor; intentarlo, darlo todo, siempre, siempre te hace crecer. Y eso no tiene nada que ver con que dejes de creer que eres capaz, hay que creer para iniciar con algo, pero hay que ser lo suficientemente humilde y sabio, para saber reconocer cuando simplemente no podemos, o simplemente lo dimos todo y no llegamos a donde queríamos, es de valientes y grandes aceptar eso (al menos para mí tiene muchísimo mérito).

Y ya recordé que ya había escrito un poco sobre esto, cuando estaba en el dilema de correr maratones o hacer Crossfit, y me di cuenta que no podía con ambas al nivel que me exigía, y no pasó nada, decidí por el Crossfit y he mejorado muchísimo, valió la pena la elección.

Así que, pensemos en grande, hagamos nuestro mejor esfuerzo, disfrutémoslo lleguemos a la meta planeada o no. Seguramente con gran esfuerzo y determinación serán pocas las veces que no logremos la meta, pero aun así, hay que disfrutarlo.

Y como dijo el Chicharito, ¡Imaginemos cosas chingonas, carajo!

Y agrego ¡y trabajemos por ellas!

 

La constante discriminación

El tema de la discriminación es un tema díficil de abordar, es además un tema delicado que puede herir los sentimientos sobretodo de aquellos que se han sentido discriminados en algún momento de sus vidas.  En la mañana camino al trabajo estuve pensando en este tema por eso decidí escribir algo al respecto. El momento fue más o menos algo así: venía conduciendo, escuchando música y pensé, hay gente que considera que escuchar reggaetón es de mal gusto, te hace menos culto, etc. etc., pero también hay gente que piensa que escuchar metal, rock, heavy metal, etc. es de mal gusto porque es un ruido que ni se entiende (algo así he escuchado de personas que no les gusta ese tipo de música), y luego pensé, ¡Pero si siempre estamos discriminando o siendo discriminados por lo que sea!

Me explico, según mi análisis, a los seres humanos nos encanta sentirnos superiores o mejores (en cualquiera cosa) que los demás, y eso nos lleva a discriminar menos o más, pero siempre discriminamos en algún sentido. Ojo, no pienso que todos discriminemos en el mismo grado, hay límites importantes que creo nunca se deben de sobrepasar (pero ese es otro tema).

Por ejemplo, muchos rockeros discriminarán a los reggetoneros, o la eterna rivalidad entre ingenieros y matemáticos, los masters y los doctores, los de ciencias exactas y ciencias sociales, los del norte con los del sur, etc., etc., etc., siempre estamos comparándonos y haciendo lo posible o al menos diciendo lo posible para sentirnos superiores. Honestamente, es de valientes aceptar cuando no se es el mejor en algo, en lo que sea, para mi es muy admirable eso, y no es falsa humildad porque una cosa es reconocer tus flaquezas y tus fortalezas y otra muy diferente es solo hablar de tus flaquezas o solo hablar de tus fortalezas. El equilibro, como en todo en la vida, es la clave, la clave de una vida plena, creo yo.

Lo que quiero transmitir es que seamos más comprensivos, considerados, que entendamos mejor y ayudemos a la gente que es discriminada y en igual medida a los que discriminan, porque todos, todos, todos, hemos sido parte de ambos lados. El ser humano no hace el mal por naturaleza o por placer (es lo que yo creo), más bien hacemos daño porque es lo único que nos enseyaron a hacer, pero todos tenemos la capacidad de hacer el bien y amar, y señalándonos no ayudamos mucho a desarrollar esas capacidades.

Luchemos por eliminar esa constante o al menos hacerla muy cercana a 0.

Pd. No estaba escuchando reggaeton de camino al trabajo! (jajaja)

Lo había olvidado

Hace un par de años o quizá un poco más, decidí borrar mi cuenta de Facebook por razones personales.  Yo era, en ese entonces, una usuaria activa de Facebook, compartía cosas, comentaba, daba “likes”, etc., pero siempre hubo cosas (pueden ver en posts viejos) que me molestaban y me hacían dudar sobre si debía seguir usando Facebook o no. Después de esos años sin esta red social, que me fue bien y la verdad no extrañé, después de no poder ver muchas cosas como anuncios e información de lugares que me interesaba, decidí finalmente hace un par de semanas en abrir una nueva cuenta de Facebook (básicamente por el último punto), pero creo que elegí el peor momento.

¿Por qué?, pues por las campañas políticas, por como la gente que se autodenomina tolerante juzga a los de diferente ideología, dan por hecho acciones que pasarán, que pasaron o que pasan, sin tener en muchas ocasiones sustento o evidencia. Y digo esto porque así como hace algunos años, ahora justo que abrí mi cuenta, ya pienso en cerrarla!  Creo que no pertenezco a ese mundo virtual, no me gusta la intolerancia que veo ahí, tampoco me gusta la presunción, las poses, la vanidad; que reconozco, es tan fácil caer en ellas.

¿Qué servirá más para fortalecer la fuerza de voluntad y tolerancia, salirse o permanecer?

Sí, yo también digo lo mismo.

Un abrazo