Trilogía Millenium

Hace tiempo me llamó la atención la trilogía Millenium, debo confesar que no soy el tipo de lector que busca siempre leer lo “de moda”, soy más del tipo antiguo (Verne, Dickens, …); sin embargo, me decidí a leer esta trilogía de un autor desconocido por mí (hasta ese entonces).

Empecé la lectura y quedé encantada casi al instante (instante = +-50 páginas), me agradó muchísimo la forma en que Stieg Larsson narró los acontecimientos, además todo lo que iba sucediendo en la historia (o al menos casi todo) me parecía inesperado, cosa que en lo personal valoro muchísimo.

Por otro lado, me declaro fan de Lisbeth Salander (uno de los personas principales), a pesar de que no somos precisamente dos gotas de agua (ni cercanas a serlo) me agrada de sobremanera su “forma de ser”. También me declaro fan, completamente fan, de Stieg Larsson, que para mi gusto era un excelente escritor, es una verdadera pena que no haya disfrutado del esplendor de su éxito y una pena mayor que no haya escrito más libros.

Dicen por ahí que tenía pensado escribir una mayor secuela de Millenium, y que como consecuencia de su  fallecimiento la secuela sólo se quedó en tres. De buenas que al menos terminó el tercero porque si no hubiera muerto de incertidumbre si me quedo sólo con el final del segundo libro. En lo personal no me da la impresión de que la trilogía queda inconclusa, claro que creo que se pudieron escribir sin mayor dificultad más libros sobre esa historia, pero para mí, el tercer libro cierra todo lo que pudo estar abierto con anterioridad.

Por otro lado, me habían comentado que la adaptación de la trilogía Millenium en las películas suecas era genial, pero por desgracia creo que estos comentarios me los hicieron personas que no habían leído los libros ¬¬, como consecuencia me hice ENORMES expectativas.

No voy a decir que las películas suecas sean pésimas, no. Lo que sí, es que cambian algunos datos interesantes de los libros, omiten cosas importantes (para mí gusto). Bueno, la verdad es que ¡me han decepcionado bastante!, yo que las había comprado en edición especial y todo. Debo confesar también que me falta ver la tercera ya que sólo he visto las dos primeras, pero la tercera no puede ser tan perfecta dado los antecedentes de las primeras dos.

Voy a tener que ver las adaptaciones Hollywoodenses, a ver sí me agradan más, aunque en España las han criticado bastante (que son malas, que las suecas son inigualables que bla bla bla), a ver qué tal.

Resumiendo, los libros MUY bien, las películas (suecas) mm..mm..mm.. NO.

El scanner 3D

Formo parte de un grupo de investigación de una universidad, hacemos investigación en el área de Inteligencia Artificial. Como parte de difusión me ha tocado estar en al menos tres ocasiones donde nos han grabado hablando de diversos proyectos y básicamente contar qué hacemos de investigación.

Hay investigaciones muy interesantes que han realizado mis compañeros de grupo, y es muy triste y quizá cómico ver que siempre que llegan las personas encargadas de hacernos un “reportaje” se interesan más en un “cacharro” que en el resultado de nuestras investigaciones. Cuando llegan los reporteros, camarográfos, etc. lo primero qué preguntan es ¿Qué “cacharros” tienen para mostrar?, y ahí está él, nuestra estrella, el viejísimo scanner 3D, que a la fecha impresiona más que nuestros resultados (triste, muy triste). Es un scanner que se usó en  un proyecto ya hace varios años el cuál escanea a una persona a través de un laser, con el se generó una base de datos 3D de rostros, y sí, en su momento fue muy bueno, pero de eso ya hace varios varios años.

Total, no es la primera vez en la vida que me pasa esto, pero bueno al menos seguimos teniendo a nuestro scanner, no me quiero ni imaginar el día en que deje de funcionar….

México no es sólo un circo.

Hace unos días me enviaron un correo electrónico que por desgracia no leí inmediatamente, despúes de unos días de recibido lo leí y me pareció muy interesante, espero que sea de su agrado.

México no es sólo circo
> Hace unos días pasó prácticamente inadvertido, en medio del ya
> tradicional escándalo y el linchamiento mediáticos, un hecho que en
> cualquier país avanzado hubiera acaparado seguramente la atención de
> gobierno, medios y sociedad.
>
> En muy contados espacios se difundió tímidamente la noticia de que dos
> científicos mexicanos, los médicos Julio Sotelo y Adolfo Martínez
> Palomo, descubrieron la relación de la esclerosis múltiple con el virus
> de la varicela.
>
> Ciertamente así, en frío, el hecho pudiera no decir demasiado, por lo
> que habría que explicar que el hallazgo de los mexicanos, publicado
> ampliamente en el número más reciente de la revista Annals of Neurology
> –la más importante del mundo en la materia– revolucionará a partir de
> ahora las investigaciones, vacunas y medicamentos para combatir la
> esclerosis múltiple, una enfermedad discapacitante, crónica y hasta
> ahora incurable.
>
> Este padecimiento, cuya causa había sido buscada sin éxito durante
> décadas por grupos médicos de diversas nacionalidades, afecta la médula
> espinal de adultos jóvenes de entre 20 y 50 años de edad, provoca
> problemas de coordinación y equilibrio, daños en la memoria y el
> pensamiento, debilidad muscular y alteraciones en la vista.
>
> El impacto del descubrimiento es tal que puede significar la cura de una
> enfermedad que hoy afecta a cientos de miles de personas en el mundo, a
> cerca de medio millón de estadunidenses y a varios miles de mexicanos.
>
> Pero esta falta de atención a tan importante hallazgo no es un simple
> descuido de los medios de comunicación. Por desgracia, esta situación
> forma parte de la triste realidad nacional en la que gobiernos, sector
> privado, medios y sociedad, ignoran o de plano menosprecian a la
> ciencia.
>
> A muy pocos mexicanos les importa la ciencia, particularmente la que se
> hace en el país, su trascendencia y su aportación al conocimiento
> global.
>
> En su discurso de toma de posesión como presidenta de la Academia
> Mexicana de Ciencias, apenas el pasado 8 de mayo, Rosaura Ruiz Gutiérrez
> admitía que el aparato científico mexicano es reducido, pero señalaba
> categórica que “es también capaz y brillante.
>
> “En México –subrayaba quien es ahora la primera mujer que preside la
> representación científica nacional– se hace ciencia y se hace bien.”
>
> El problema, según se desprende de la intervención de Rosaura Ruiz, es
> precisamente ese desdén de los diversos sectores hacia la actividad
> científica, encabezada por presupuestos gubernamentales que no sólo
> distan mucho de satisfacer los requerimientos mínimos para hacer crecer
> el sistema y la producción científica, sino que ni siquiera cumple con
> los montos establecidos en la propia Ley de Ciencia y Tecnología.
>
> Agregaba la presidenta de la Academia: los científicos mexicanos
> seguiremos reiterando que una de las causas principales de la caída de
> México en los índices globales de competitividad “es la baja inversión
> en ciencia y tecnología. Baste observar que de 2003 a 2007 el porcentaje
> del PIB para ese ramo pasó de 0.43 a 0.35 por ciento, alejándose cada
> vez más del uno por ciento que marca la ley y que recomiendan como
> mínimo los organismos internacionales”.
>
> Y es que mientras el país no defina con claridad las prioridades
> nacionales y se establezcan auténticas políticas de Estado que impulsen
> el desarrollo, hechos tan relevantes como el hallazgo de los médicos
> mexicanos lastimosamente seguirán condenados a ocupar espacios
> marginales en los medios y en el interés colectivo.
>
> Lo verdaderamente importante para un país que desea despegar no es la
> nota roja ni el penoso espectáculo del PRD y su elección interna. Mucho
> menos el linchamiento mediático que le ha seguido. Tampoco lo es el
> ilegal desvío de recursos públicos a la iglesia de un inmoral
> gobernador.
>
> Sin duda, México no es sólo circo. En su territorio ocurren cosas
> importantes. Personajes como Sotelo y Martínez Palomo provocan que
> sucedan. Pero hoy nos ocupamos de lo irrelevante, de lo intrascendente.
> Urge, pues, que redefinamos nuestras prioridades.

Saludos.