Veneno disfrazado

El dolor es algo humano, el odio igualmente. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado una traición, una ofensa, algo que nos haya producido tristeza, dolor, incluso odio. Yo antes estaba peleada con la idea de sentir odio, ¿Por qué? porque era un mal sentimiento, estaba mal sentirlo (eso creía).

Pero descubrí que sentir odio o enojarse, no está mal, es parte del proceso para salir de ello. No puedes perdonar sino reconoces primero el odio, rencor o enojo hacia la persona que te ofendió (haya sido o no su intención). Proceso, otra palabra que odié mucho tiempo. Esa palabra me la repetían muchas personas cuando yo quería salir de una tristeza que me mataba (según yo) lentamente. Pero así fue, reconocer mi odio, mi enojo, era parte del proceso, y el proceso tenía un final feliz. Sí, feliz, porque al reconocer mis emociones fui capaz de ponerles nombre, de conocerlas, y así de tratarlas y transformarlas.  Paciencia, una virtud que me cuesta muchísimo, por eso odiaba que me dijeran “es un proceso, sé paciente”, y no, la verdad es que no soy paciente, lo intento cada día pero me cuesta. Pero al final del proceso, puedo decirles que sabiendo tratar las emociones, viendo qué pasa en nosotros mismos en nuestro interior, aprendiendo a que la paciencia todo lo puede, el proceso concluye positivamente. Y positivamente es palabra clave, porque hay procesos que no concluyen y dejan un final negativo, donde arropamos nuestro sufrimiento, nuestro rencor y nos quedamos en papel de víctimas y ahí nos morimos lentamente.

Todo acaba, todo termina, el tiempo pasa, siempre pasa, pero el cómo pasa y a donde te lleva es lo más importante.

Un abrazo

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No, no deberías

Cuántas veces hemos escuchado a las personas decir cosas como “por las buenas soy muy buena pero por las malas…” o “Yo soy de caracter fuerte”, o “El que me la hace la paga”, etc. Muchas, seguramente muchas veces hemos escuchado eso de más de una persona. Todas estas frases haciendo alusión de lo orgullosas (os) que estamos de nuestros defectos, porque sí, ser vengativo, enojarse sin medida, y no tener autocontrol de nuestras emociones, son defectos. Y no pasa nada, todos lo tenemos pero una cosa es conocer nuestros defectos e intentar mejorar y otra es estar orgullosas de ellos.

Desgraciadamente es muy complicado controlar nuestros enojos o nuestras emociones, pero al menos en mi caso desde que escuché que el de carácter fuerte es aquel que realmente tiene dominio de sus emociones y no se enoja (o digamos no fácilmente) es quien realmente tiene el carácter fuerte, no aquel que se enoja y grita por todo, eso es fácil. Cuando escuché eso dije, yo quiero ser realmente de carácter fuerte. Por lo que considero que no deberíamos sentirnos orgullosos de cosas que nos dañan y desgraciadamente también dañan a otros sino por el contrario aceptar nuestros defectos y empezar a trabajar en ellos.

El punto que quiero resaltar aquí es, no te sientas orgulloso de tus defectos, reconócelos porque todos los tenemos, y no está mal ¡No somos perfectos!. Una vez que conozcas bien qué defectos tienes, hay que trabajar en ellos y no quedarse con la trillada frase ¡Así soy!. No, porque todos podemos mejorar, imagina un mundo sin nada por mejorar?, aburrido ¿no?. Entonces tomemos todo aquello que podemos mejorar en nuestra persona y cada día un poco más, y quizá algunos días retrocedamos pero al siguiente volveremos a avanzar.

Un abrazo.

Un mundo, ¿Feliz?

Hace algunos días comentaban algunos colegas de mi trabajo que habían regresado de vacaciones con algunos kilitos de más, normal pensé yo, como todos, ¿no?. Y uno de ellos expresó que sería maravilloso poder comer todo lo que se quisiera, difrutar la comida, pero sin engordar, a lo que yo respondí, pues se llama hacer ejercicio, ¿no?, y responde, “no, no, sin hacer ejercicio, sin tener que hacer ningún sacrificio, ¡Yo solo quiero disfrutar del comer!”. Bueno, pensé, pues algo así como la gula sin consecuencias. Pero la cosa no paró ahí, se empezó a extender esa idea pero no solo en la comida sino en todo, no recuerdo con detalle los ejemplos que dieron, solo recuerdo algo así como que si matáramos a alguien reviviera inmediatamente, practicamente que pudiéramos hacer todo lo que queramos sin tener consecuencias, entonces yo comenté, bueno entonces también quitemos las consecuencias positivas de las cosas, y me dicen, “no, no, no, esas sí se quedan”. Total que pensé, que vida más aburrida, si pudiéramos hacer todo lo que quisiéramos, obtener todo lo que se nos antojara sin tener consecuencias de ello, aburrido pensé.

A otra compañera se le ocurrió algo que me pareció buenísima idea, que tal si tuviéramos un mundo virtual donde se “disfrutara” de ese mundo sin consecuencias pero sin afectar a nadie, tener esa sensación por ejemplo de disfrutar toda la comida sin tener efectos en nuestro cuerpo, una especie de placer virtual, pensé bueno mejor eso que volverlo parte de la realidad.

Quizá soy muy aburrida, o muy radical, o ambas, pero a mi no me llama la atención un mundo así, quizá a muchos les parecería el mundo perfecto, pero a mi me gusta trabajar duro por las cosas que quiero, y es verdad que me desespero cuando no logro mis objetivos, pero es parte de vivir, porque insisto, que aburrido sería sino fuera así, ¿no?,

¿Ustedes qué opinan?

Monterrey, 11 años después

Monterrey, desde que recuerdo siempre fue una ciudad que me gustó mucho y en la que muchas veces pensé como la ciudad donde me gustaría vivir. La primera vez que visité la ciudad fue en, sino mal recuerdo, 2003 en un congreso de tecnologías del ITESM. En mi universidad habían suspendido (no recuerdo por qué) el congreso de la carrera y buscamos opciones fuera para asistir a un Simposium o congreso relacionado a nuestra carrera. Esa fue la excusa hace 15 años,  a partir de ese momento visité Mty casi cada año. En 2004 volvimos al congreso, en 2005 también, además realicé una estancia de verano de investigación en 2005 en el ITESM y ahí me pasé dos meses en esta ciudad. 2007 fue el último año en que la visité, hasta antier, que después de 11 años volví, desgraciadamente solo estuve dos días pero venía con objetivos específicos que logré. Claro los primeros eran los laborales y obviamente esos se lograron, pero además me refiero a objetivos de conocer y comer algo en particular.

Primer objetivo, CrossFit Tigran, es el CrossFit donde entrena Brenda Castro, la única mexicana que ha ganado los CrossFit games Latinoamérica, y la única que, hasta ahora, ha competido en los CrossFit Games, entonces como amante de este deporte decidí ir a este lugar. Por desgracia no la ví, pero al menos entrené donde ella entrena!. Como punto a mencionar, ¡ella es Sinaloense! ¡Arriba Sinaloa!

El segundo lugar, es un restaurante de mariscos, Mariscos el Gordo, que curiosamente gracias a algunos posts e historias de Brenda Castro conocí. Averigüé y según leí son unos mariscos estilo Los Mochis, Sinaloa (de donde soy originaria) y tenía que ir a probarlos. No me decepcionaron ni tantítitititito, bue-ni-sí-mos.  Me transporté a Sinaloa todo el tiempo que me estuve comiendo el ceviche que pedí. ¡Delicioso! si alguien quiere probar buenos mariscos estilo Los Mochis en Mty, deben, deben pero deben ir a este lugar.

Ahora mismo estoy en el aeropuerto esperando mi vuelo a Aguascalientes, pero tengo que regresar pronto a Mty, hay lugares que quiero volver a recorrer y otros re-descubrir. 

PD. Como pasan los años, ¡Que barbaridad!

Sangre

En diversas ocasiones en mi vida he intentado donar sangre, simplemente porque me parece un acto bueno con el que puedes ayudar a alguien. De las dos veces anteriores que había intentado no había pasado los “controles de calidad”, la verdad ni me acuerdo por qué, en una ocasión me dijeron algo así como que tenía bajos índices de algo, el caso es que no me habían dejado. Hace unos tres meses un amiga necesitaba sangre para un familiar y pensé ¿Por qué no?, y me acordé de mis dos rechazos anteriores y pensé ” y … si otra vez no me dejan?.

Me “arriesgué”, y fui. El procedimiento fue sencillísimo, pasé cada una de las etapas, cuando me tocó la “entrevista” con le médico, me dice que todos los niveles están muy bien, y siempre te preguntan lo mismo, fumas?, bebes? te ejercitas? etc. etc. y la verdad no había caído en cuenta de lo orgullosa que me siento cuando contesto a esas preguntas, no bebo, no fumo y sí, me ejercito. Al final resultó que mi sangre era apta para donar y había pasado la prueba final, y ahí ya me dio miedito jaja porque, no les había dicho pero me dan un poco de miedo las agujas, y al ver el tamaño de la aguja con la que me sacarían sangre, sí, me dio miedo. No dolió realmente, fue sencillo, no me sentí mal ni nada, y la verdad me dio mucha satisfacción haber donado sangre, y haber pasado los tests de calidad jejeje. De hecho me emocioné tanto que cuando hablé con mi mamá por la tarde le dije que iba a donar cada tres meses sangre porque era algo importante para ayudar a otros, y mi mamá me dijo “Daniela no exageres!!” y pues creo que me emocioné de más, pero al menos una vez al año creo que deberíamos todos donar sangre, sin necesidad de tener a un enfermo que la necesite, hay que donar para que haya existencia en los bancos de sangre.

Donemos sangre, al menos intentemoslo, ya sino pasamos los controles de calidad, pues algo habrá que  hacer por mejorar nuestra sangre y volver a intentarlo, ¿no?

 

 

Borrar

Hace poco leí que el pasado no te define, no sé si estar de acuerdo o no con esa oración. Quizá solo te defina en un aspecto, pero no significa que si fuiste un ladrón en el pasado lo seas en el presente o en el futuro. El pasado pasó, y pasó para aprender, para crecer, para disfrutar o sufrir, depende qué nos haya tocado. Hay pasados vergonzosos, otros que no queremos dejar ir, que queremos que regresen, otros que prefirimos dejar enterrados y borrar cualquier huella de el.

Hoy por primera vez en varios años he sentido ganas de borrar el pasado, es extraño, porque ni en los peores momentos quise algo así, y me doy cuenta que esa sensación es extraña. Al final decidí no borrar las huellas, debo estar orgullosa de mi pasado, sea cual sea, porque me ha ayudado a ser lo que soy.

Punto y final.

 

Y sigue la burra dando …

Y sí, creo que soy más irracional de lo que pensé. Hace unos meses postié sobre que no se puede todo en la vida, de que no podía hacer crossfit y maratones al mismo tiempo, y que no soy superpoderosa o con poderes especiales, pero parece que no me puede entrar eso en la cabeza, ¡Me caigo mal!

Desde enero de este año me decidí por el Crossfit, he avanzado significativamente desde entonces, ya estuve en una competencia, y no me fue tan mal (perdón por no escribir sobre eso), y justo hace un par de semanas empecé mi entrenamiento (ligero) para el maratón de Monterrey en diciembre. Pues nada, llevo dos semanas y estoy muy cansada, y ¿Por qué? porque no he dejado de hacer Crossfit al mismo nivel de los últimos meses; es decir, todos los días. Mi cuerpo está cansado, ya me lo dijo la entrenadora, pero no sé por qué no me entra en la cabeza!. Le dije hoy a mi mamá que estaba yo muy loca, y me dice “No hija no estas loca, es que eres demasiado aferrada”, para mi es lo mismo, que no sea capaz de ver las cosas como son, que no sea capaz de bajarle, no sé, estoy un tanto decepcionada de mi aferradez (seguro esa palabra no existe).

Pues solo quería dejar esta frustración por estos rumbos, que a veces se me olvida que hay un par de humanos que leen las cosas que escribo aquí, disculpenme ustedes por ser tan reiterativa y escribir sobre cosas que no son muy inspiracionales, pero eso es lo que hay, al menos hoy.

Y para despedirme les dejo al menos una buena frase, “La cosa más importante que debes hacer si estás dentro de un hoyo es dejar de cavar”. Supongo que debo dejar de cavar, sea lo que signifique eso en mi caso!

Saludos a mis dos lectores.