¿Eres?

Las personas estamos acostumbradas a hacer juicios, sobretodo en base al aspecto físico o de apariencia. Muy sabio el dicho que dice que no juzgues al libro por la portada, pero yo pienso, entonces ¿cómo nos guiamos? .

Fácil, con el trato. No  hay que hacernos pre-juicios. Y esto aplica con todo, yo soy fiel creyente de los “gustos adquiridos”, grandes amigos conservo ahora de aquellos que les hice el “fuchi” desde el principio, y solo el trato me enseñó que valían muchísimo la pena, aunque la primera impresión no haya sido del todo grata.

Y así puedo listar ejemplos de pre-juicios desde cosas muy absurdas hasta las más importantes. Un caso absurdo e insignificante podría ser, por ejemplo, a mi me han dicho que no pueden creer que me guste el heavy metal, que no tengo aspecto de eso, que más bien tengo aspecto de popera, y bueno no tengo nada en contra del pop, pero no, no y no soy popera (pre-juicio a la vista :P). Y eso es meramente superficial, pero desgraciadamente mucha gente se deja llevar por eso, y no se dan la oportunidad del trato. No pasa nada, tratas a alguien y ahí te das cuenta de la afinidad o no-afinidad que tienes con esa persona, lo cual no la hace ni mala ni buena, simplemente es afín a ti o no.  Mi punto aquí es, que tenemos que aprender a decir NO a los pre-juicios y empezar a tratar a la gente, el trato no nos garantizará que las personas nos agraden, pero sí nos garantizará una visión real y sobretoto PROPIA de cómo es esa persona, porque tampoco se vale que nos hagamos un juicio de alguien en base a lo que otro nos diga de esa persona, aunque ese otro sea nuestro mejor amigo. Hay que generar nuestras propias opiniones y en todo, no solo con las personas, sino con la comida, con la música, con el arte, con los libros, con las series, etc. etc.

Entonces, exploremos y generemos nuestras propias opiniones.

La música

Ahora toca compartir otra, creo nueva, área de mi vida, la música.  Primero hay aclarar que no soy una conocedora ni mucho menos. Desde que tengo recuerdo alguno, he tenido mis gustos musicales más o menos bien definidos, claro con sus tropiezos, pequeños quizá, pero tropiezos al fin, también por ahí algunos gustos culposos que siempre hay.

y ¿Por qué hablarles hoy de la música?, pues porque hace más de unos 4 meses aproximadamente, me decidí a tomar clases de bateria. Todo inició porque algunos compañeros de trabajo querían formar una banda, algunos de ellos ya bastante entendidos en el área músical y otros no teníamos ni idea, yo solo había tocado la flauta y creo que eso no cuenta, para mi desgracia. Con la verdadera intención de convivir más con mis amigos me incluí (sí me) a la banda e incluso inicié como vocalista, de hecho hasta hice una audición como vocalista, y el líder de la banda dijo estas sabias palabras: profesora, mejor la batería. Pensé, pues sí mejor.

Aun así en mis primeros ensayos con la banda, (éramos practicamente 3-4 personas, dos de ellas constantes, las otras, no), empecé cantando, pero definitivamente lo mío no era eso. Después de un mes de clases de batería, me decidí a comprar una, sabía que tenía que ser eléctrica por aquello del ruido, porque también sabía que si ensayaba sería por las noches, y los vecinos qué culpa tienen?.

Después de algunos meses de clases de bateria, me siento contenta, creo que no lo hago tan mal, y hasta ya tenemos algunas canciones con la banda más o menos bien montadas. He descubierto que la música es importante para mí, tampoco soy una artísta ni mucho menos, pero es algo que me relaja de una forma muy agradable. La batería es un instrumento que siempre me llamó la atención y no me ha decepcionado para nada, espero no decepcionarla yo a ella.

Algunos pedirán vídeo, pero no tengo, es más aun no hemos hecho ninguna presentación, solo hemos ensayado, por lo que nuestro público no nos ha escuchado. Pero creo que ya tenemos fecha para nuestro debut, pero aun no es un hecho por lo que falta ver si nos animamos.

Luego les contaré más de la banda, que tienen sus puntadas bastante interesantes.

¡Bendiciones!

La dualidad de un maratón

Hace ya varios años que empecé a correr, hace ya menos años que decidí correr un maratón. En mis piernas hay ya cuatro maratones, cada uno diferente en todos los aspectos, pero el que se distingue más es el cuarto, ahora explico por qué.

Después de un año de dejar de correr, cosa totalmente inesperada para mi pero que la vida me sugirió intentarlo y acepté,  decidí regresar y hacer mi cuarto maratón. Una amiga me sugirió el maratón de Los Ángeles y acepté, así conocería la ciudad y sería mi primer viaje a EUA. Yo sabía que la preparación del maratón era deficiente pero quería intentarlo, ha sido el entrenamiento con menor número de kilómetros realizados, pero con más trabajo muscular, así que aunque la cosa no me pintaba muy bien, tenía por ahí una leve ilusión de que quizá todo saldría muy bien.

Llegó la fecha, viajé a LA y la aventura empezó. Todo fue diferente en este maratón, cosas tan bobas como que la noche anterior nunca duermo, y en este dormí tranquilamente y sin estrés.  Entonces ahí estaba yo, el domingo 17 de marzo a las 7 AM, esperando a que dieran el disparo de salida. Pensé, Daniela tu te vas tranquila, aquí no hay tiempos, concéntrate en terminar y ya eso será ganancia. Y así lo hice, me fui tranquila y pasaban los kilómetros y yo me sentía estupendamente, pensé, ¿será que el Crossfit mata a correr muchos muchos kilómetros de entrenamiento?, la respuesta se vería más adelante.

Kilómetro 10, todo pintaba hermoso, me comí mi gel correspondiente a ese kilómetro, kilómetro 20, la cosa iba muy bien, no estaba cansada, estaba demasiado bien, pensé quizá el irse tan tranquilo sea el mejor plan y por eso me siento tan bien.

Kilómetro 25, ya falta poco, pero me empezaba a molestar la cadera y una rodilla, me paré a que me echaran spray contra dolor, y seguí corriendo. KM 26, esto está doliendo cada vez más, y si camino un poco para que se calme el dolor?. Después de caminar un poco, quise regresar a correr, simple y sencillamente no pude me dolía demasiado tanto así que caminar rápido también me provocaba dolor. No lo podía creer, pensé que podría pasar cualquier cosa, que quizá no aguantaría correr tanto, que me desvanecería en la energía, etc., pero nunca pensé que sería un dolor muscular la tragedia.

Y a partir del KM 27 aproximadamente, no pude correr, lo intenté pero me dolía demasiado. Entonces primero pensaba, bueno, pues a disfrutar la vista, no voy a poder correr entonces a caminar rápido, 5 minutos después intentaba correr, me dolía, me detenía y hacía corajes, lloré, reflexioné, y volvía al principio, y así hasta que llegué a la meta después de alrededor de 13 kms caminando y repitiendo estas emociones tan duales.

Al final este maratón fue el peor en tiempo, pero el mejor en reflexiones y aprendizaje. Uno no puede tener de todo no?, me queda claro que sí quiero seguir corriendo maratones lo debo hacer en serio y no a medias. En la semana siguiente al maratón fui al fisioterapeuta para que me dijera que había pasado en mi cadera y rodilla, y me dijeron que todo estaba perfecto, solo cansancio muscular, entonces por ese lado no hay de que preocuparse.

Pues eso, hay que prepararse mejor y sobretodo aceptar lo que se tiene en el presente, si en ese momento yo no podía correr debía aceptarlo y caminar rápido era mi segunda opción y esa es la que hice, y hay que aceptar que a veces uno no puede hacer lo que quisiera, entonces hay que hacer lo que sí se pueda y seguir trabajando por conseguir lo que queremos. Tarde o temprano, llegará lo mejor.

Las sombras solo constituyen la antesala de la luz.

¿Quién eres realmente?

Siempre he creído que las personas muestran su verdadero ser en las situaciones extremas de la vida, en situaciones muy complicadas, en las situaciones desesperadas, ahí, justo ahí es donde se muestra nuestro verdadero ser.

Porque, ser bueno, amable, sonriente, etc. etc. cuando todo va bien, cuando la vida te sonríe, cuando todo mundo te quiere, cuando nadie te traiciona y cuando según tus estándares, eres feliz; eso es fácil, muy fácil. Es fácil ser bueno con quiénes son buenos con nosotros, es fácil amar a quienes nos aman, y ayudar a quienes nos ayudan. Eso, no tiene nada de extraordinario, ¿o si?

Entonces, ¿Qué haces tu de extraordinario?, eso me pregunto (casi) todos los días. Pero más allá de eso, ¿Cómo nos comportamos nosotros ante las situaciones más adversas de la vida?, ¿Somos capaces de perdonar una traición?, ¿De amar a quiénes solo buscan nuestro perjuicio?, ¿Somos capaces de sonreírle a quienes nos hacen mala cara?, eso es un gran reto que deberíamos intentar día a día, eso es hacer algo extraordinario.

Porque joder a quiénes nos joden, es fácil, eso cualquiera lo hace, cualquiera. Pero amar a quienes nos lastiman, eso no. Demostremos nuestro ser extraordinario dando siempre amor, empezando por amarnos a nosotros mismos, y mostrar lo extraordinario que hay en nuestro interior. Y mostrar que aunque el mundo se caiga, que aunque nosotros nos caigamos, nos levantamos y seguimos firmes en nuestras creencias, en nuestros valores, en intentar ser alguien extraordinario aunque la tormenta nos tumbe y nos vuelva a tumbar, eventualmente nos haremos lo suficientemente fuertes que una simple tormenta no nos hará nada, cada vez se irá necesitando una tormenta más grande, y nosotros creceremos, nos fortaleceremos y ahí, justo ahí, sigue estando lo extraordinario de nuestro interior. Así que hagamos que se necesite cada vez una tormenta mayor para tumbarnos, o al menos hagamos lo necesario para levantarnos más fuertes.

Y les dejo esta imagen, que me gustó.

postal-723

10 años se dice rápido

Sí, lo sé, lo sé. Esto ha estado muy abandonado, muy mucho (como dicen en Aguascalientes). No sé si disculparme ante alguien o simplemente ante mí, porque no creo que mi club de fans imaginario la esté pasando mal. Pero bueno, hoy me di cuenta que mi blog cumple ¡10 años!, ¡No lo puedo creeer!, es mucho tiempo, muchísimo.

Por ello, me he dado a la tarea de leer algunos posts viejos y realmente me conmueve lo que he escrito a lo largo de tantos años, es increíble como se nota el pasar de los años en la forma en que escribo, la forma en que expreso mi sentir, las cosas que pasan en mi vida, aunque nunca he sido (y espero no serlo) de esas personas que narran su vida personal a detalle en un blog o en una red social. He escrito de muchas cosas, de mis dificultades en la universidad, mis aventuras en la maestría y doctorado y mis avances en el running, mis opiniones sobre ciertos temas (¡incluso políticos!), noticias, etc. Una de mis pasiones, desde que recuerdo, ha sido escribir, y me he dado cuenta que el último año he abandonado mis pasiones por completo, leer, escribir y correr, principalmente. Hay ocasiones en la vida que uno tiene que hacer un alto por completo, muchas veces uno no lo desea así pero las circunstancias lo “obligan”, y eso me pasó a mi. Es increíble como empiezas a odiar un poco todas aquellas cosas a las que amabas, a las que no imaginabas dejar de hacer, pero repito, a veces es necesario hacer un alto total para re-definirse. Y sí, ahora estoy re-definida, pero como no podía ser de otra manera, mis pasiones regresaron al lugar donde siempre han estado, porque son parte de mi esencia, de mi ser, y nada ni nadie podrá quitármelas nunca, ni yo misma.

Espero con todo mi corazón retomar este espacio, aunque sé que ahora llevo una vida muy atareada, me esforzaré por darle el lugar que merece a este espacio que ha estado conmigo en nada menos que ¡10 años!. Y sí, esta promesa la he hecho antes, y sí, siempre la he olvidado, pero confiaré en mí, hay muchas cosas de que escribir, siempre que me sucede algo curioso o veo algo interesante en la calle, o lo leo, etc., escribo un post en mi mente, pero ahora tendrá que dejar de ser solo en mi mente y materializarse en palabras escritas.

Y a ti, sí a ti, que me lees hace 10 años, y también a los que me leen hace quince minutos (o menos), muchas gracias, de verdad, ¡GRACIAS!

captura-de-pantalla-2016-11-16-a-las-21-39-08

Feliz cumpleaños querido blog.

Learn to fly

Esta canción de Foo Fighters es la que me inspiró a escribir en mi blog después de muchísimos meses abandonado. He recordado que este blog tiene muchos años en mi vida, sino mal recuerdo desde el 2005, ¡Más de 10 años!, que se dice pronto pero es mucho, mucho tiempo.

Hoy quiero dar gracias a mi blog, sé que no es un ser vivo ni mucho menos entenderá mi agradecimiento, pero agradezco mucho este espacio, tan abandonado en los últimos años, que me ha brindado un momento de desahogo importante en muchos momentos de mi vida, sobretodo cuando era estudiante de licenciatura. Es verdad que no suelo publicar cosas muy personales, muchas de las cosas privadas me gusta mantenerlas así, privadas.

Volteando atrás en esos más de 10 años que ha estado este blog conmigo, me doy cuenta de lo mucho que he avanzado, como profesionista, pero sobretodo como ser humano. He visto la evolución de mi escritura por ejemplo, ¡como escribía hace diez años!, a veces me da pena un poco, pero es parte de la evolución. Espero regresar a este espacio, no es que tenga mucho tiempo libre pero debo recordar que escribir siempre ha sido importante para mí, y es fundamental regresar a nuestras bases y creo, sin duda, que una de mis bases es el amor a la escritura.

Muchas veces en la vida buscamos ayuda del cielo y señales que nos indiquen por donde hay que caminar, y justo eso me recuerda esta canción, espero les guste tanto como a mí.

Mi primer maratón

Y digo primer porque espero, con el favor de Dios, hacer muuuchos más.

Desde el año pasado cuando aún vivíamos en Madrid, había decidido convertirme en maratonista, sentía mucho miedo al hecho de enfrentarme a correr 42 kilómetros con 195 metros (Sí, se que esos 195 metros muchos pensarán para qué mencionarlos, pero créanme esos últimos cuestan más). Después de enfrentarme al reto de dos medios maratones en abril del 2013 decidí correr el maratón de Valencia, que era especial porque era totalmente plano y buen clima, para ser el primer maratón las condiciones parecían idóneas.

Antes de iniciar el entrenamiento para el maratón de Valencia sufrí de una lesión en el tendón rotuliano (ya escribí al respecto en su momento), y me fue imposible iniciar con el entrenamiento, total que al final nos decidimos a regresar a México y no pude hacer el maratón en España, que era algo que quería porque en España fue donde realmente me convertí en runner.

De regreso a México seguía con la idea de correr el Maratón, primero pensé en el Maratón de Tangamanga porque sonaba bien, buen clima, yo le huía al clima de Mérida y mucho más para correr un maratón,  al final por diversas circunstancias, con mucho miedo decidí correr el maratón de la Marina de Mérida-Progreso, inicié el entrenamiento en febrero y el Maratón fue finalmente este domingo pasado 8 de junio.

Los entrenamientos no fueron como yo hubiera querido, hubo días que no pude entrenar o disminuí el kilometraje y eso le fue restando un poco a mi confianza. Cada que pensaba en la fecha del maratón me ardía el estomago, sentía un miedo pero a la vez emoción.

La semana previa al maratón es la semana perfecta para darte muchos privilegios con la comida, la dichosa carga de carbohidratos, que en los medios maratones sólo hice el día anterior, pero era tanto mi temor al reto del maratón que decidí hacer toda la semana completa de carga de carbohidratos, pensé que por alimentación no voy a fallar, creo que hasta subí un par de kilos jeje.

Domingo 8 de junio, 1:30 de la mañana, me despierto y veo que aún es muy temprano pero yo ya me sentía lista para iniciar el maratón, total me volví a dormir, el despertador sonó a las  3:45 de la mañana (sí oíste bien, el maratón empezaba a las 5 AM), me cambié, desayuné avena y plátanos y partimos hacia el monumento a la patria (salida del maratón).

Llegamos al monumento a la patria como la 20 para las 5, así que tenía aún tiempo de calentar un poco e irme acercando a la zona de salida. Dieron el disparo de salida y todo empezó, sabía que debía ir a un ritmo tranquilo para no cansarme y poder acabar decentemente el maratón. De repente me daba el sentimiento y se me hacía un nudo en la garganta pero eso me impedía respirar así que intenté ser un poco fría ante las emociones.

Corrimos los primeros 10 kms dentro de Mérida, dirigiéndonos a la carretera Mérida-Progreso, todo iba bien, mi esposo y mi suegra iban en coche y paraban cada determinado tiempo para preguntarme como iba, si necesitaba algo, etc. Pobres, los hice levantarse a las 4 de la mañana un domingo de descanso.

Por ahí del kilómetro 15, me encuentro a mi esposo y mi suegra en la carretera, mi esposo traía puestas unas orejas de ratón Mickey, (él me dice ratoncito de cariño) y eso hizo que se me hiciera un nudo enorme en la garganta del sentimiento, pero nuevamente no podía mantener la respiración y me tranquilicé.

Total que los primeros 25 kilómetros los hice sin problema, pero a partir del 27 me costaba más trabajo, me empezaban a doler mucho las pantorrillas y las piernas y eso me empezó a enojar, porque según yo debía llegar al 30 sin problemas, ya que en los entrenamientos hice varias veces distancias mayores a 26, sin relativamente ningún problema. Pero no fue así, en el km 28 ya me costaba más correr y me repetía a mi misma ¿cómo puede ser esto tan duro?, no lo podía creer, me lo cuestionaba una y otra vez, pensé pues bueno caminas un poco y sigues corriendo hasta acabar el maratón, y así lo hice.

Kilómetro 30, sólo pensaba pero sí todavía me faltan 12 kms!, mi esposo ya me veía caminar y seguro se preocupó, porque en el kilómetro 26 me preguntó que si que tal iba y le contesté: ya me estoy cansando!, pero nunca dejó de darme ánimos, su rostro lo decía todo, creía en mí y me decía: ¡tú puedes ratoncito tu puedes!, con una determinación que hizo que apareciera ese nudo en la garganta nuevamente.

A partir del kilómetro 30 íbamos los mismos corredores, hacíamos lo mismo, corríamos y caminábamos así que cuando uno me rebasaba posteriormente lo rebasaba yo porque ya estaba caminando y así hasta el final, así que más o menos ya tenía identificado a todos los que iban a mi lado.IMG_4914

Era impresionante como los mismos corredores te daban ánimos, los veía todos cansados, igual que yo y aún así me daban ánimos, impresionante. Las porras de las personas que te gritaban ¡ánimo!, ¡sí se puede!, ¡¡vamos!!, y los letreros que leías te daban muchos ánimos, por eso cuando empezaron a flaquear mis piernas decidí quitarme los audífonos, necesitaba los ánimos de todo el mundo para acabar ese maratón. Dicen por ahí que el maratón de la Marina de Mérida-Progreso es uno de los más duros del país, y aunque no tengo punto de comparación, no lo dudo ni tantito.

Los últimos 12 kilómetros sólo me iba repitiendo a mí misma, ¿por qué es tan duro? Una y otra vez, nunca pensé ¿qué haces aquí?, ¿por qué haces esto?, solo pensaba una y otra vez en que no podía creer lo difícil que estaba siendo. En algunas carreras sí que he llegado a pensar ¿quién te obliga a venir aquí, estás loca?, pero curiosamente en el maratón no, me había preparado física y mentalmente para esa fecha que no me cruzo por la cabeza nunca la idea de arrepentimiento.

Finalmente, paso a pasito, correr, caminar, llegué al último kilómetro que estuvo en el malecón de progreso, el sitio donde entrenaba todos los domingos, donde realicé mis distancias más largas, y cada vez que entrenaba (sobretodo el último mes) me visualizaba ahí, me decía: piensa, aquí estarás ese día, terminando el maratón, ¡tu primer maratón!. Pues entonces pensé, voy a darlo todo ese último kilómetro, pero  creo que ya no quedaba mucho que dar, me detuve a la mitad de ese kilometro y seguí caminando, hasta que un compañero que venía conmigo (de esos que nos rebasábamos mutuamente) me dijo: ¡vamos, lo último!. Y corrí junto con él, hasta la meta, donde me puso la mano para que la chocáramos, y así lo hice, me dio muchísimo gusto, ni lo conozco, ni se su nombre, pero estábamos experimentando probablemente el mismo nivel de dolor.

En la meta me dice un paramédico que si estaba bien y le digo con mi mejor cara que sí, que estaba bien, me dieron mi medalla, caminé un poco y vi a mi totis (mi esposo) lo abracé y vi que llevaba una playera preciosa que mandó a hacer, donde decía “Mi ratoncito es un campeón”, me derritió el corazón. También me mandó a hacer una a mí, muy bonita, y otra más para mi suegra. Debajo muestro foto de estas playeras.

20140608_16425720140611_200942

Teníamos pensado ir a celebrar a lo grande a uno de mis restaurantes de comida italiana favoritos, pero fue llegar a casa, bañarse, dormir y no querer moverse de la cama en todo el día. El lunes igual, dolor pero un poco menos, ayer martes fui a que me hicieran el masaje de recuperación y hoy miércoles me siento perfecta, lista para entrenar para el siguiente reto.

Este, mi primer maratón es totalmente dedicado a mi esposo, sin él jamás, pero jamás hubiera sido posible. Gracias mi vida por las madrugadas de los domingos que me acompañabas para avituallarme, eres el mejor, siempre lo serás, te amo.

Por último les dejo un mensaje que leí durante el recorrido, por ahí del km 34:IMG_5026_recortada

“El dolor es temporal, la gloria para siempre”