Momentos

Uno de los consejos de vida que me han dado y que considero más útiles es escribir lo que siento o me pasa a lo largo de mi vida, escribir en los buenos momentos, en los regulares y en los malos. ¿Por qué?, simplemente porque todos ellos han sido pasajeros, y leer las líneas de los buenos momentos cuando te encuentras en depresión te ayuda un poco a entender que todo es pasajero y que esa euforia o alegría regresará, solo no hay que desesperarse.

Hoy, y bueno en realidad desde hace unas semanas, quizá meses, me encuentro en una etapa nueva, una etapa donde me siento un poco lejos de la luz, de la esperanza, de la ilusión, del optimismo. Pero sé que es una etapa, una etapa de la cual debo aprender y, por favor, salir de ella.

No la estoy pasando realmente mal, en mi vida ha habido momentos de profunda tristeza y dolor, este no es el caso, lo que siento que pasa es que hay una nudo de emociones en mi interior que no he aprendido a como desenredar y como manejar, supongo que hasta que no lo consiga no empezará el inicio del fin de esta etapa, de este momento.

No me considero la persona más optimista del mundo, pero tampoco negativa, si tuviera que posicionarme en alguna de esos dos extremos sin duda sería el optimismo, pues eso ahora ha cambiado, y es un cambio nuevo en mí, en la forma en que siempre he llevado mi vida, supongo que se debe a la frustración de buscar y buscar y buscar y soñar y soñar e intentar e intentar (espero capten el punto) con algo que no se ha dado, que no ha sucedido, esa frustración me ha llevado al enojo, a la apatía, a la desesperanza, al hartazgo, y similares. Me considero una persona perseverante, pero como evidentemente todos tenemos limites, he encontrado los míos y me han parado en seco.

No suelo escribir cosas muy profundas sobre mi sentir, pero empecé a escribir y esto salió.

Deseo con mi corazón que si están en el mismo momento que yo, encuentren lo que necesitan para salir de el con el aprendizaje asociado.

No todo es blanco o negro.

Esto, es algo que me ha costado muchísimo trabajo entender, de hecho creo que sigo sin entenderlo y aceptarlo del todo. Soy una persona que cree en las reglas, considero que las reglas nos vuelven una sociedad funcional, desde cosas tan básicas como tirar la basura en el cesto, hasta las cosas más serias como podría ser pagar impuestos; es decir, cumplir o no cumplir, hacerlo bien o hacerlo mal, etc.  Este es un tema que reflexiono con algo de frecuencia, pero a lo largo de mis años de vida es algo que he aprendido a reconocer y aceptar muy poquito a poquito.

Y hoy, esa idea viene a mi gracias a un suceso reciente. Seguramente muchos (de mis lectores imaginarios) sabrán que hace unos días el Papa Francisco le dió dos manotazos a una mujer que lo estaba jalando, supongo que con el afán de verlo y sentirlo de cerca. El Papa se disculpó creo que al día siguiente. Pero como es de costumbre en las redes sociales ya se hicieron ver diversas reacciones al respecto, desde “Que mal ejemplo del Papa, qué no se supone que es santo”, hasta “Que afortunada la mujer porque tendrá una historia que contar a sus nietos respecto a que el Papa le dio dos manotazos”. La verdad es que yo no puedo simplemente catalogar el acto como bueno o malo, es verdad también que el Papa es una figura importante, tiene un papel fundamental en la vida católica del mundo, y sí, es el máximo representante de Dios en la tierra para los católicos, y sí otra vez, hablar de cosas religiosas desata demonios de todos.

Viéndolo burdamente, yo vi un hombre mayor que se trató de defender de una mujer que lo estaba jaloneando, como comenté el Papa se disculpó, aceptó que no fue la mejor reacción posible, y en eso estoy de acuerdo, pero es humano, y tiene lógica que se equivoque, me agradó que se disculpara, pero me agradó más su reacción tan humana al defenderse de un jalón.  Muchos de los comentarios que leí en Twitter fue ¿No se supone que es Santo?, pues… no sé que responder a eso, yo creo que no, los católicos estamos llamados a buscar la santidad, y de lo que no tengo duda es que el Papa Francisco está en esa búsqueda, pero de ahí a que no pueda tener un error, yo creo que hay una gran distancia. Además creo que no estamos entendiendo lo que es ser Santo, pero eso da para un escrito por si mismo. Y claro, muchos pensarán que seguramente el hecho de que yo sea católica hace que “justifique” el comportamiento del Papa, así como yo puedo pensar que aquellos que lo crucifican son los ateos o aún peor, aquellos que -no sé porque- odian a la iglesia católica. El punto es que no todo es blanco o negro y ejemplos de casos de éstos, hay muchos, solo que hoy se me vino esta reflexión con este suceso.

Bueno, yo creo que debemos aprender a ver los matices de los grises en la vida, y créanme que no soy una experta en eso, pero creo que es lo mejor que como humanos podemos aprender a distinguir. 

Conocí Chile

Este año he conocido otro país de América del Sur, Chile. Hace algunos meses me invitaron a dar una charla en la Universidad de Concepción, pero hace unas tres semanas hoy, que empezaron las protestas contra el gobierno por los problemas que enfrenta la sociedad chilena. Concepción es una ciudad a unos 600 kms al sur de Santiago. Es bonita, puedo apreciar su belleza a pesar del desastre. Mi hotel está justo enfrente de la plaza independencia que es la plaza principal del centro de la ciudad. Desde que llegué hay manifestaciones, ayer me tocó ver una, pero la de hoy estuvo peor. Ayer no me dejaron venir los colegas de la universidad caminando, a pesar de que es relativamente cerca donde estoy hospedada, hoy decidí regresarme caminando para conocer un poco más la ciudad, que es en general como a mi me gusta conocer las ciudades que voy visitando. Estaba yo muy contenta, porque compré un super helado, que estaba buenísimo y unos hojaldres, pero conforme me acercaba al centro, ósea al hotel, la cosa iba cambiando. Las personas al verme que preguntaba me orientaron por dónde llegar al hotel, me dijeron que tendría que rodear y básicamente me prohibieron pasar por una zona. Un par de chicas de hecho me alcanzaron y me dijeron que por ahí mejor no, me salvaron de Dios sabe qué. Llegué al hotel sana y salva, pero por la ventana me tocó ver los enfrentamientos, la verdad es que puedo llegar a comprender el hartazgo de la sociedad, pero no dejo de pensar que los policías, Carabineros de Chile, también son pueblo, también estarán padeciendo las desigualdades sociales, las crisis, etc. Me da tristeza pensar que en realidad este tipo de acciones son necesarias para poner un alto a tanta estupidez ocasionada por el gobierno, ojalá que todo esto tenga un efecto positivo.

La vista desde la ventana de mi hotel, hoy.

Espero conocerte mejor y bajo otras circunstancias, Chile.

Lo olvidaba

Hay meses en el trabajo que me toca viajar mucho, viajar es pesado, sobretodo cuando vas a trabajar. Las personas normalmente me dicen que es maravilloso que mi trabajo me permita viajar, y la verdad sí, pero tampoco es tan maravilloso como ellos creen. Cuando vas a trabajar, pues… ¡vas a trabajar!, claro, la diferencia es que en vez de regresar a casa estas en un país o ciudad diferente que te encantaría recorrer, lo malo también es que a veces terminas tan cansado del día laboral que no te quedan fuerzas para salir a recorrer y conocer este nuevo lugar, entonces es bueno pero tampoco es lo mejor. Lo mejor es conocer un lugar en tus vacaciones, pero bueno.

Hoy estoy en el aeropuerto de Quito (Ecuador), esperando mi vuelo de regreso a México, específicamente Aguascalientes mi destino final. El martes que apenas llegaba al aeropuerto de Aguascalientes para venir a Quito, pensé “Sí que extrañaba andar en aeropuertos” y eso me hizo pensar, ¿Pues cuándo fue la última vez que viajaste? y pues no hace mucho pero hubo un momento en que me la vivía en los aeropuertos y me harté. Bueno, a lo que iba, este viaje lo disfruté mucho, Quito es una ciudad enorme, es bonita, tiene peculiaridades muy interesantes como estar a la mitad del mundo, poca cosa nada más.

Una de las cosas que más me impresionó fue que la ciudad está ubicada entre montañas, pero literalmente, se puede apreciar a simple vista cómo se fue expandiendo la mancha urbana, la verdad visualmente me impresiona bastante. Los volcanes es otra cosa impresionante, en Ecuador hay 98 volcanes, en Quito hay como 8 según el taxista que me trajo al aeropuerto. La moneda de acá es el Dólar (sí el gringo), me comentaba el taxista (siempre la fuente de información principal de cualquier turista) que cuando cambiaron la moneda mucha gente murió, sí, ¡murió!, y yo le preguntaba que ¿Por qué?, y me dice que el cambio de moneda, principalmente a los jubilados, les afectó muchísimo, ya que sus sueldos estaban en Sucre (moneda anterior) y que al pasar al Dólar, sus sueldos se volvieron una miseria, y muchos de la tristeza murieron (yo pensé en que quizá hubo suicidios, pero bueno es muy triste la historia). Pero al final, mi informante me comenta que tomó alrededor de 6 años que la economía se recuperara después del cambio de moneda. Para que se den una idea, una comida acá en el mercado puede costar 2.5 dólares, una comida más fifí nos costará unos 8-10 dólares, a mi no me parece particularmente caro 10 dólares, pero dado que el sueldo del taxista del aeropuerto que supongo es un sueldo no muy bajo, es de 25 dólares el día, por lo que una comida de 10 dólares sí sería bastante caro. Pero por otro lado, el taxi al aeropuerto me cobra 25 dólares, sí está un poco retirado, pero aun así ya no me cuadran las cuentas, no sé si el taxista me mentiría, no sé.

En resumen, extrañaba viajar y Quito es muy interesante, ojalá vuelva a venir alguna otra vez porque me faltaron cosas por ver, ya saben el trabajo estuvo pesado.

¡Visiten Quito!

Veneno disfrazado

El dolor es algo humano, el odio igualmente. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado una traición, una ofensa, algo que nos haya producido tristeza, dolor, incluso odio. Yo antes estaba peleada con la idea de sentir odio, ¿Por qué? porque era un mal sentimiento, estaba mal sentirlo (eso creía).

Pero descubrí que sentir odio o enojarse, no está mal, es parte del proceso para salir de ello. No puedes perdonar sino reconoces primero el odio, rencor o enojo hacia la persona que te ofendió (haya sido o no su intención). Proceso, otra palabra que odié mucho tiempo. Esa palabra me la repetían muchas personas cuando yo quería salir de una tristeza que me mataba (según yo) lentamente. Pero así fue, reconocer mi odio, mi enojo, era parte del proceso, y el proceso tenía un final feliz. Sí, feliz, porque al reconocer mis emociones fui capaz de ponerles nombre, de conocerlas, y así de tratarlas y transformarlas.  Paciencia, una virtud que me cuesta muchísimo, por eso odiaba que me dijeran “es un proceso, sé paciente”, y no, la verdad es que no soy paciente, lo intento cada día pero me cuesta. Pero al final del proceso, puedo decirles que sabiendo tratar las emociones, viendo qué pasa en nosotros mismos en nuestro interior, aprendiendo a que la paciencia todo lo puede, el proceso concluye positivamente. Y positivamente es palabra clave, porque hay procesos que no concluyen y dejan un final negativo, donde arropamos nuestro sufrimiento, nuestro rencor y nos quedamos en papel de víctimas y ahí nos morimos lentamente.

Todo acaba, todo termina, el tiempo pasa, siempre pasa, pero el cómo pasa y a donde te lleva es lo más importante.

Un abrazo

No, no deberías

Cuántas veces hemos escuchado a las personas decir cosas como “por las buenas soy muy buena pero por las malas…” o “Yo soy de caracter fuerte”, o “El que me la hace la paga”, etc. Muchas, seguramente muchas veces hemos escuchado eso de más de una persona. Todas estas frases haciendo alusión de lo orgullosas (os) que estamos de nuestros defectos, porque sí, ser vengativo, enojarse sin medida, y no tener autocontrol de nuestras emociones, son defectos. Y no pasa nada, todos lo tenemos pero una cosa es conocer nuestros defectos e intentar mejorar y otra es estar orgullosas de ellos.

Desgraciadamente es muy complicado controlar nuestros enojos o nuestras emociones, pero al menos en mi caso desde que escuché que el de carácter fuerte es aquel que realmente tiene dominio de sus emociones y no se enoja (o digamos no fácilmente) es quien realmente tiene el carácter fuerte, no aquel que se enoja y grita por todo, eso es fácil. Cuando escuché eso dije, yo quiero ser realmente de carácter fuerte. Por lo que considero que no deberíamos sentirnos orgullosos de cosas que nos dañan y desgraciadamente también dañan a otros sino por el contrario aceptar nuestros defectos y empezar a trabajar en ellos.

El punto que quiero resaltar aquí es, no te sientas orgulloso de tus defectos, reconócelos porque todos los tenemos, y no está mal ¡No somos perfectos!. Una vez que conozcas bien qué defectos tienes, hay que trabajar en ellos y no quedarse con la trillada frase ¡Así soy!. No, porque todos podemos mejorar, imagina un mundo sin nada por mejorar?, aburrido ¿no?. Entonces tomemos todo aquello que podemos mejorar en nuestra persona y cada día un poco más, y quizá algunos días retrocedamos pero al siguiente volveremos a avanzar.

Un abrazo.

Un mundo, ¿Feliz?

Hace algunos días comentaban algunos colegas de mi trabajo que habían regresado de vacaciones con algunos kilitos de más, normal pensé yo, como todos, ¿no?. Y uno de ellos expresó que sería maravilloso poder comer todo lo que se quisiera, difrutar la comida, pero sin engordar, a lo que yo respondí, pues se llama hacer ejercicio, ¿no?, y responde, “no, no, sin hacer ejercicio, sin tener que hacer ningún sacrificio, ¡Yo solo quiero disfrutar del comer!”. Bueno, pensé, pues algo así como la gula sin consecuencias. Pero la cosa no paró ahí, se empezó a extender esa idea pero no solo en la comida sino en todo, no recuerdo con detalle los ejemplos que dieron, solo recuerdo algo así como que si matáramos a alguien reviviera inmediatamente, practicamente que pudiéramos hacer todo lo que queramos sin tener consecuencias, entonces yo comenté, bueno entonces también quitemos las consecuencias positivas de las cosas, y me dicen, “no, no, no, esas sí se quedan”. Total que pensé, que vida más aburrida, si pudiéramos hacer todo lo que quisiéramos, obtener todo lo que se nos antojara sin tener consecuencias de ello, aburrido pensé.

A otra compañera se le ocurrió algo que me pareció buenísima idea, que tal si tuviéramos un mundo virtual donde se “disfrutara” de ese mundo sin consecuencias pero sin afectar a nadie, tener esa sensación por ejemplo de disfrutar toda la comida sin tener efectos en nuestro cuerpo, una especie de placer virtual, pensé bueno mejor eso que volverlo parte de la realidad.

Quizá soy muy aburrida, o muy radical, o ambas, pero a mi no me llama la atención un mundo así, quizá a muchos les parecería el mundo perfecto, pero a mi me gusta trabajar duro por las cosas que quiero, y es verdad que me desespero cuando no logro mis objetivos, pero es parte de vivir, porque insisto, que aburrido sería sino fuera así, ¿no?,

¿Ustedes qué opinan?