Lo había olvidado

Hace un par de años o quizá un poco más, decidí borrar mi cuenta de Facebook por razones personales.  Yo era, en ese entonces, una usuaria activa de Facebook, compartía cosas, comentaba, daba “likes”, etc., pero siempre hubo cosas (pueden ver en posts viejos) que me molestaban y me hacían dudar sobre si debía seguir usando Facebook o no. Después de esos años sin esta red social, que me fue bien y la verdad no extrañé, después de no poder ver muchas cosas como anuncios e información de lugares que me interesaba, decidí finalmente hace un par de semanas en abrir una nueva cuenta de Facebook (básicamente por el último punto), pero creo que elegí el peor momento.

¿Por qué?, pues por las campañas políticas, por como la gente que se autodenomina tolerante juzga a los de diferente ideología, dan por hecho acciones que pasarán, que pasaron o que pasan, sin tener en muchas ocasiones sustento o evidencia. Y digo esto porque así como hace algunos años, ahora justo que abrí mi cuenta, ya pienso en cerrarla!  Creo que no pertenezco a ese mundo virtual, no me gusta la intolerancia que veo ahí, tampoco me gusta la presunción, las poses, la vanidad; que reconozco, es tan fácil caer en ellas.

¿Qué servirá más para fortalecer la fuerza de voluntad y tolerancia, salirse o permanecer?

Sí, yo también digo lo mismo.

Un abrazo

 

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Mañana o noche?

Desde que soy una persona que se ejercita más formalmente (ya poco más de ocho años de eso), siempre me he inclinado por los entrenamientos verpertinos e incluso nocturnos. La razón principal es que siempre he sentido que en las mañanas mi energía está apenas cargandose, cosa curiosa porque uno puede pensar que en la noche, durmiendo, es cuando se carga la “batería”.

Pero, hace casi dos meses estoy intentando entrenar el mayor número de días de la semana a las 7 AM, y me ha costado mucho trabajo levantarme a las 6 y media AM, pero he descubierto que sí tengo bastante energía en los entrenamientos por la mañana y sobretodo que la sensación regresando a casa a las 8:15 AM es magnífica, una sensación de felicidad absoluta (esas endorfinas liberadas) que hace que mi día inicie de muy buen humor, eso es buenísimo. Aun así, habiendo experimentado esa sensación de felicidad, me cuesta, aunque cada vez menos, despertarme a las 6:30 AM, pero me digo a mi misma en la cama, acuérdate de esa sensación de felicidad con la que regresas a casa !!! acuérdate !!! y casi siempre funciona y me levanto.

Por otro lado, entrenar en la tarde también tiene cosas buenas, como despertarte un poco más tarde, como irte a la cama cansado y eso, al menos a mí, me relaja bastante y duermo muy bien. Entrenar saliendo de trabajo me ayuda a liberar el estrés acumulado en la jornada laboral, también.

Lo no tan bueno de entrenar en la tarde es que si la jornada laboral estuvo pesada, la energía restante es poca y el entrenamiento no sale lo bien que a uno le gustaría, y además estás tentado a no entrenar debido a que no puedes más, estás muy cansado. Por otro lado, cuando entrenas por la tarde-noche corres el riesgo de que te surgan otras ocupaciones o invitaciones que tengas que rechazar  o que tengas que dejar de entrenar por ellas, ambas mal (creo). Y lo no tan bueno de entrenar en la mañana es que si el entrenamiento estuvo muy pesado siento que inicio mi día cansada, con dolor, y apenas son las 8 AM!, además del hecho de levantarse temprano.

Así que como siempre leí en muchas publicaciones de revistas deportivas, ambas son buenas, por lo que lo más importante es mantenerse activo y ejercitarse.

Solo quería dejar estas ideas por aquí…

¡Todo es lo mismo!

El título de este post me ha costado mucho definirlo, porque no quiero que suene ni un poquito negativo, porque es todo lo contrario.

La historia inicia a finales de 2009, cuando inicié una vida mucho más deportiva, ya que era bastante sedentaria porque tenía esa típica idea de que lo intelectual y lo deportivo no se podían “mezclar”. En 2010 inicié mi travesía por el mundo del running, el cual se volvió de un pasatiempo a algo que realmente me apasionaba, leía información relacionada, me daba cuenta de cómo el running ayudaba a mucha gente a salir de depresiones, de enfemedades, a tener mejor salud, un sin fin de beneficios. La comunidad de running maravillosa, todo positivo, un mundo que me hacía pensar que era la mejor decisión, correr me daba y seguiría dando vida, energía, salud, bienestar, felicidad. Y sí, así fue.

Luego, varios años después descubrí el Crossfit. Y lo mismito, inició como un apoyo al running y poco a poco me fue atrapando y se volvió en otra pasión deportiva personal. Leí, me instruí un poco más en el tema, vi cómo el Crossfit ayudaba a muchas personas a salir de las adicciones, de las enfermedades, a superar cualquier obstaculo, otro sin fin de beneficios.

Y por eso el título de este post, ¡Todo es lo mismo!, a pesar de que son deportes muy diferentes, ambos tienen ese espiritu de superación, y eso me hizo pensar en que la probabilidad de que eso se repita en la mayoría, sino es que en todos los deportes, es altísima. Y bueno, es normal, actividades sanas, donde mejoras en diversos aspectos de tu vida tienen que tener la misma base, mismos beneficios físicos y mentales. A mi me gustan ambos, running y Crossfit, no estoy ya segura si en la misma magnitud, pero lo importante es superarte a ti mismo día tras día, sea cual sea la actividad, probarte que estas hecho para ser mejor cada día que si hoy no puedes correr más de 2 kilómetros, si te lo propones podrás correr un maratón!, y si hoy no puedes hacer un pull-up, si te lo propones podrás hasta un muscleup, lo importante es la superación constante de uno mismo.

Así que id a ¡Superarse a si mismo!

 

Propósitos de año nuevo

Antes que nada quisiera desearles un feliz año 2018 lleno de crecimiento, espiritual, personal, profesional, y todo lo mejor para ustedes.

Como tema obligado están los propósitos del año nuevo, que casi siempre son los mismos, creo yo, que están relacionados con la salud (comer mejor, hacer ejercicio, bajar de peso, etc.), con la cultura (leer más, aprender algo nuevo, etc.), y con la recreación (viajar, iniciar algún hobbie, etc.). Les comparto que los últimos años (al menos los últimos 10 que recuerdo) siempre hacía una lista de 12 propósitos, bastante específicos (escritos y marcados), y aunque no cumplía todos, sí cumplía la mayoría. Y casi siempre estaban relacionados a esos mismos temas.

Este año es diferente, sé las cosas que quiero lograr este año, pero mi propósito fundamental es ser feliz con lo que tengo y hago día a día. Sí, suena muy romántico y soñador, pero es lo que siento y creo que necesito en este momento. Si lo veo como “solo por hoy”, que cada día sea un año; es decir, si quiero mejorar en un deporte, pues el día de hoy será el objetivo y haré lo que pueda para que el día de hoy aporte el granito necesario. Algo así como los adictos o alcohólicos, solo por hoy, solo por hoy haré lo poco que toca para lograr los objetivos. Y eso, creo, me hará cumplir mi objetivo y propósito fundamental, ser feliz, día a día, en cada situación, buena o mala. Es díficil, pero es una nueva forma para mí, y estoy confiada en que funcionará.

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Creo que esta forma es una manera de quitar esa exigencia que siempre nos ponemos (o siempre me pongo). A veces me clavo demasiado en los objetivos finales y pierdo de vista el hoy, lo que me toca hacer hoy, aunque sea poco o casi nada.

Veamos como se va desarrollando esta nueva forma de ver los propósitos. De cualquier forma espero que todos ustedes tengan propósitos que los llenen de puras cosas buenas y que poco a poco los vayan logrando. Mis mejores deseos para ustedes lectores reales (que serán aprox 2) y los imaginarios, que esos sí son muchos!

Bendiciones.

 

¿Qué importa más, la meta o el camino?

Muchos hemos escuchado el dicho de “importa más el camino que la meta”,  o algo así. Este dicho me hace pensar en muchos ejemplos donde pareciera lo contrario. Uno de ellos podría ser, ¿Qué es más importante ayudar a los necesitados o hacerlo totalmente desinterasados?

Depende de a quién le preguntes, si le preguntas a los necesitados será una respuesta diferente a si le preguntas a la persona que busca una mejor vida interior. Sin embargo, siempre hay que enfocarnos en lo que nos mueve, ver desde donde hacemos las cosas, para qué o por qué las hacemos. La mayoría de la gente no hace las cosas de una manera totalmente desinteresada, en el fondo a la mayoría nos gusta el reconocimiento. Podrán pensar, y aquel que se va de misionero a África, pasa hambre, pasa necesidades, ¿Qué tendrá de malo eso?, de malo nada, pero quizá muchas veces nos importa más que nos cataloguen como el más bueno, el más bondadoso, el que ayuda más, el más sacrificado, etc. etc. para muchas personas ese es el centro de su vida y por lo que ayudan a los demás. De nuevo, podremos pensar, pero sí hacen el bien qué más da por qué lo hagan?, pues a los beneficiados, nada, pero al que tiene su centro puesto en la necesidad de recibir algo a cambio de sus acciones, todo. ¿Por qué?, pues por que vive esclavo del reconocimiento y agradecimiento de los demás, y eso no siempre se tiene y ahí es donde pones tu ser, tu felicidad, en manos de los demás, y ahí lo pierdes todo.

Para mí, importa más el por qué que el qué. Porque uno, en mi opinión, debería hacer todo desde la autencididad y el amor. Ayudar recibiendo agradecimientos y reconocimientos es fácil, hasta se disfruta, pero ayudar siendo ignorado  y en el anonimato, ahí está lo díficil.

Ayudemos por el simple hecho de hacer el bien,  y como dice el dicho, sin mirar a quién. Se escribe fácil, pero ejecutarlo…. díficil, díficil.

 

 

No-se-puede-con-todo

Hace casi 8 años inicié en el mundo del running, poco a poco haciendo distancias cada vez más largas, haciendo carreras de 5 y 10 KMs. Luego los medios maratones, hasta llegar al objetivo maratón. El running ha sido la causa de muchas alegrías y algunas tristezas, lo he abandonado, lo he retomado, me he obsesionado, de todo. Reconozco que me gusta correr, me gusta hacer maratones, me gusta el entrenar de forma disciplinada, definitivamente correr me gusta un montón.

Hace casi 3 años con el objetivo de mejorar mi fuerza y ser mejor corredora, descubrí el crossfit. Inicié yendo dos veces a la semana como entrenamiento complementario para el maratón. Debo confesar que me daban pavor los ejercicios del crossfit, eran realmente más pesados de lo que jamás había probado, sobretodo porque son de esos ejercicios que son muy exigentes en poco tiempo, a diferencia de correr (a menos que sean series de velocidad). Hice mi tercer maratón incluyendo el crossfit a mi entrenamiento, y hasta ahora ha sido el mejor tiempo y mejores sensaciones físicas. También lo dejé un tiempo, prácticamente al mismo tiempo dejé el running y el crossfit (el running me dolió más dejarlo).

El retorno. Hace un año regresé al crossfit  y al running, más al primero que al segundo. Esta vez fue diferente, el crossfit me enganchó, no sé qué pasó, pero ahora me encanta!. Es diferente al running, en mis pensamientos lo veo así, correr es como comerse ese pastel de chocolate que tanto te gusta, poco a poco, y el crossfit es comertelo de dos mordidas! jajaj no sé si se entienda mi analogía, pero el crossfit es mucho más demandante en el corto plazo que el running, te reta cada instante, es como un señorcito burlandose de ti cuando no terminas el WOD (Workout of the Day).

Ahora me divido entre estas dos disciplinas, quiero seguir haciendo maratones, pero me gustaría algún competir en crossfit. Sin embargo, me he dado cuenta que definitivamente no se pueden atender a ambas disciplinas al mismo nivel, al menos yo no puedo. Y ahí el título de este post, creánme que lo intenté, y me frustré, me enojé conmigo, hice pateleta y todo, pero al final,  nos cuesta mucho ver lo evidente, no puedo atender a ambos al nivel que quisiera, o uno o el otro, y creo que eso aplica en la vida en general, las prioridades a veces las perdemos de vista, nos volcamos en cosas que creémos prioritarias pero no lo son, y eso aplica a esto, al crossfit y al correr, no son prioritarios en mi vida, me encantan, pero no son la prioridad. No pasa nada sino haces otro maratón, no pasa nada sino compites en crossfit. Si lo haces, ¡Súper!, pero sino, ¡No pasa nada!.

La prioridad debería ser tener bien definidas y en el lugar correcto a las verdaderas prioridades en tu vida.

Un abrazo

 

 

¿Eres?

Las personas estamos acostumbradas a hacer juicios, sobretodo en base al aspecto físico o de apariencia. Muy sabio el dicho que dice que no juzgues al libro por la portada, pero yo pienso, entonces ¿cómo nos guiamos? .

Fácil, con el trato. No  hay que hacernos pre-juicios. Y esto aplica con todo, yo soy fiel creyente de los “gustos adquiridos”, grandes amigos conservo ahora de aquellos que les hice el “fuchi” desde el principio, y solo el trato me enseñó que valían muchísimo la pena, aunque la primera impresión no haya sido del todo grata.

Y así puedo listar ejemplos de pre-juicios desde cosas muy absurdas hasta las más importantes. Un caso absurdo e insignificante podría ser, por ejemplo, a mi me han dicho que no pueden creer que me guste el heavy metal, que no tengo aspecto de eso, que más bien tengo aspecto de popera, y bueno no tengo nada en contra del pop, pero no, no y no soy popera (pre-juicio a la vista :P). Y eso es meramente superficial, pero desgraciadamente mucha gente se deja llevar por eso, y no se dan la oportunidad del trato. No pasa nada, tratas a alguien y ahí te das cuenta de la afinidad o no-afinidad que tienes con esa persona, lo cual no la hace ni mala ni buena, simplemente es afín a ti o no.  Mi punto aquí es, que tenemos que aprender a decir NO a los pre-juicios y empezar a tratar a la gente, el trato no nos garantizará que las personas nos agraden, pero sí nos garantizará una visión real y sobretoto PROPIA de cómo es esa persona, porque tampoco se vale que nos hagamos un juicio de alguien en base a lo que otro nos diga de esa persona, aunque ese otro sea nuestro mejor amigo. Hay que generar nuestras propias opiniones y en todo, no solo con las personas, sino con la comida, con la música, con el arte, con los libros, con las series, etc. etc.

Entonces, exploremos y generemos nuestras propias opiniones.