La dualidad de un maratón

Hace ya varios años que empecé a correr, hace ya menos años que decidí correr un maratón. En mis piernas hay ya cuatro maratones, cada uno diferente en todos los aspectos, pero el que se distingue más es el cuarto, ahora explico por qué.

Después de un año de dejar de correr, cosa totalmente inesperada para mi pero que la vida me sugirió intentarlo y acepté,  decidí regresar y hacer mi cuarto maratón. Una amiga me sugirió el maratón de Los Ángeles y acepté, así conocería la ciudad y sería mi primer viaje a EUA. Yo sabía que la preparación del maratón era deficiente pero quería intentarlo, ha sido el entrenamiento con menor número de kilómetros realizados, pero con más trabajo muscular, así que aunque la cosa no me pintaba muy bien, tenía por ahí una leve ilusión de que quizá todo saldría muy bien.

Llegó la fecha, viajé a LA y la aventura empezó. Todo fue diferente en este maratón, cosas tan bobas como que la noche anterior nunca duermo, y en este dormí tranquilamente y sin estrés.  Entonces ahí estaba yo, el domingo 17 de marzo a las 7 AM, esperando a que dieran el disparo de salida. Pensé, Daniela tu te vas tranquila, aquí no hay tiempos, concéntrate en terminar y ya eso será ganancia. Y así lo hice, me fui tranquila y pasaban los kilómetros y yo me sentía estupendamente, pensé, ¿será que el Crossfit mata a correr muchos muchos kilómetros de entrenamiento?, la respuesta se vería más adelante.

Kilómetro 10, todo pintaba hermoso, me comí mi gel correspondiente a ese kilómetro, kilómetro 20, la cosa iba muy bien, no estaba cansada, estaba demasiado bien, pensé quizá el irse tan tranquilo sea el mejor plan y por eso me siento tan bien.

Kilómetro 25, ya falta poco, pero me empezaba a molestar la cadera y una rodilla, me paré a que me echaran spray contra dolor, y seguí corriendo. KM 26, esto está doliendo cada vez más, y si camino un poco para que se calme el dolor?. Después de caminar un poco, quise regresar a correr, simple y sencillamente no pude me dolía demasiado tanto así que caminar rápido también me provocaba dolor. No lo podía creer, pensé que podría pasar cualquier cosa, que quizá no aguantaría correr tanto, que me desvanecería en la energía, etc., pero nunca pensé que sería un dolor muscular la tragedia.

Y a partir del KM 27 aproximadamente, no pude correr, lo intenté pero me dolía demasiado. Entonces primero pensaba, bueno, pues a disfrutar la vista, no voy a poder correr entonces a caminar rápido, 5 minutos después intentaba correr, me dolía, me detenía y hacía corajes, lloré, reflexioné, y volvía al principio, y así hasta que llegué a la meta después de alrededor de 13 kms caminando y repitiendo estas emociones tan duales.

Al final este maratón fue el peor en tiempo, pero el mejor en reflexiones y aprendizaje. Uno no puede tener de todo no?, me queda claro que sí quiero seguir corriendo maratones lo debo hacer en serio y no a medias. En la semana siguiente al maratón fui al fisioterapeuta para que me dijera que había pasado en mi cadera y rodilla, y me dijeron que todo estaba perfecto, solo cansancio muscular, entonces por ese lado no hay de que preocuparse.

Pues eso, hay que prepararse mejor y sobretodo aceptar lo que se tiene en el presente, si en ese momento yo no podía correr debía aceptarlo y caminar rápido era mi segunda opción y esa es la que hice, y hay que aceptar que a veces uno no puede hacer lo que quisiera, entonces hay que hacer lo que sí se pueda y seguir trabajando por conseguir lo que queremos. Tarde o temprano, llegará lo mejor.

Las sombras solo constituyen la antesala de la luz.

Los calcetines del presidente

Ahora el nuevo escándalo sobre nuestro presidente, Enrique Peña Nieto (EPN), y digo nuestro porque aunque yo no voté por él, de acuerdo a las reglas del juego el ganó las elecciones, en fin esa es otra historia como decía Chonita.

El escándalo de EPN ahora es que según varias publicaciones (con foto de por medio), se puso los calcetines al revés. Bueno, la historia empieza con que EPN corrió una carrera de 10KM, la carrera Molino del Rey, organizada por el Estado Mayor Presidencial, y para mi sorpresa, EPN hizo el tiempo de 50 minutos, es decir, un aproximado de 5 minutos por kilómetro, y eso no es cualquier cosa!, eso es de respetarse (ver certificado abajo).

certificado

Ah pero me desvié de lo más importante, los calcetines!!,(sarcasmo), pues eso, que todo mundo se fijó en que aparentemente EPN se puso los calcetines al revés, han salido publicaciones donde muestran los posibles calcetines que traía el presidente, donde se ve que así son! Que no se los puso al revés!, pero y ¿Qué si se los puso la revés?, ¿Qué tan grave es eso?, personalmente creo que puede haber muchísimas razones, hasta la más sencilla que es que así eran los calcetines, otra podría ser que así le gusta ponérselos a EPN (lo cual no tiene nada de malo), y la peor, que me la compartieron y que creo que sería la única grave, es que ¿Cómo es posible que teniendo un equipo de imagen, mucha gente a su servicio, hayan dejado al presidente traer unos calcetines al revés?, ese es la única posibilidad que realmente me importaría, pero honestamente dudo mucho que esa sea la verdadera (ver abajo imagen de los calcetines).

Me entristece mucho ver cómo somos de criticones, de  ver siempre lo negativo, por qué no valoramos que, en primer lugar, el presidente corrió una carrera de 10K, no es un logro excepcional, lo sé, pero hizo el esfuerzo, no cualquiera la hace, y mejor aún, hizo 50 minutos!, los corredores sabemos que no es particularmente fácil hacer 10K en 50 minutos, para eso se requiere entrenamiento, y que EPN haya entrenado para esa carrera a mí, en lo personal, me sabe bien y se lo reconozco. Tampoco voy a decir que por eso es el mejor presidente, etc., solo estoy analizando una acción, una simple acción que hizo EPN, que también se lo reconozco a todos los corredores, pero particularmente, ser presidente de la república, con millones de personas que juran odiarte, con mucho trabajo, con mucho estrés, haber entrenado y corrido un 10K en 50 mins, para mí es reconocible, y eso, le aplaudo a EPN haber entrenado, haber corrido y hacer ese buen tiempo, sin más.

Bendiciones.

Correr y escribir

Éstas son de mis cosas favoritas, escribir me ha gustado desde que puedo recordar, uno de los principales recuerdos que tengo es de la primaria cuando nos dejaban hacer un cuento que incluyera ciertas palabras, agarraba mi libreta, mi lápiz, y escribía y escribía sin pausa hasta acabar la historia, extraño esa imaginación. De correr sí tengo relativamente poco tiempo de practicarlo, apenas unos 4 años o quizá un poco más.

Pues bien, soy de la idea que para escribir, medianamente bien, hay que leer al menos un poco ya que de esta manera vas tomando puntos de referencia respecto a estilos de escritura, tipos de lecturas etc. para posteriormente acercarte o basarte un poco en algún autor añadiéndole un poco de tu estilo también.

Ayer terminé de leer un libro que me inspiró en estas dos cosas favoritas, no es (por mucho) uno de mis libros favoritos (tampoco el autor) pero me sorprendió gratamente la mezcla de estos dos temas que me apasionan. Este libro es “De que hablo cuando hablo de correr” de Haruki Murakami, anteriormente había leído la trilogía 1Q84 de este autor (que tampoco me gustó tanto) pero le di otra oportunidad por tratarse del tema de correr.

Al principio pensé que sólo hablaría de correr por el título del libro, pero para mi sorpresa me inspiró muchísimo más respecto a escribir novelas. En este libro, Murakami nos cuenta un poco su historia en el running, el por qué empezó, sus metas al año y alguna otra experiencia en maratones, su única carrera de 100Kms (ultramaratón) y sus triatlones, vamos que es todo un deportista. Honestamente no me gustó la redacción del libro, creo que en él se encuentran buenas intenciones de compartir sentimientos e ideas, pero para ser escrito por un autor con el renombre de Murakami me quedó a deber bastante.

Lo que más me gustó del libro fueron las partes donde habla sobre por qué se convirtió en escritor y cómo hay que llevar a cabo esta labor para que sea exitosa o al menos medianamente exitosa (en su opinión) y creo que con eso me quedo de este libro, ya que algún día (del futuro a mediano o largo plazo) espero poder escribir algo y publicarlo aunque sea en una editorial pequeña y que lo compren 5 personas (incluyendo a mi familia), así que como ven aspiraciones enormes de convertirme en una autora de renombre no tengo, pero sí que quiero publicar algo en algún momento de mi vida (el blog no cuenta).

En la cuestión de correr, definitivamente si no eres ya un corredor no esperes (en mi opinión) que leer este libro te inspire y te conviertas en uno, no sé cuál era la intención general de Murakami al escribir este libro pero no creo que haya sido el del lado inspiracional, al menos no acerca del running.

De recomendarlo, creo que no, no lo recomendaría a nadie, quizá un poco a los corredores que conozco pero con mi crítica sincera, si te gusta correr y el libro habla de correr, pues léelo, no esperes mucho más.

Mi primer maratón

Y digo primer porque espero, con el favor de Dios, hacer muuuchos más.

Desde el año pasado cuando aún vivíamos en Madrid, había decidido convertirme en maratonista, sentía mucho miedo al hecho de enfrentarme a correr 42 kilómetros con 195 metros (Sí, se que esos 195 metros muchos pensarán para qué mencionarlos, pero créanme esos últimos cuestan más). Después de enfrentarme al reto de dos medios maratones en abril del 2013 decidí correr el maratón de Valencia, que era especial porque era totalmente plano y buen clima, para ser el primer maratón las condiciones parecían idóneas.

Antes de iniciar el entrenamiento para el maratón de Valencia sufrí de una lesión en el tendón rotuliano (ya escribí al respecto en su momento), y me fue imposible iniciar con el entrenamiento, total que al final nos decidimos a regresar a México y no pude hacer el maratón en España, que era algo que quería porque en España fue donde realmente me convertí en runner.

De regreso a México seguía con la idea de correr el Maratón, primero pensé en el Maratón de Tangamanga porque sonaba bien, buen clima, yo le huía al clima de Mérida y mucho más para correr un maratón,  al final por diversas circunstancias, con mucho miedo decidí correr el maratón de la Marina de Mérida-Progreso, inicié el entrenamiento en febrero y el Maratón fue finalmente este domingo pasado 8 de junio.

Los entrenamientos no fueron como yo hubiera querido, hubo días que no pude entrenar o disminuí el kilometraje y eso le fue restando un poco a mi confianza. Cada que pensaba en la fecha del maratón me ardía el estomago, sentía un miedo pero a la vez emoción.

La semana previa al maratón es la semana perfecta para darte muchos privilegios con la comida, la dichosa carga de carbohidratos, que en los medios maratones sólo hice el día anterior, pero era tanto mi temor al reto del maratón que decidí hacer toda la semana completa de carga de carbohidratos, pensé que por alimentación no voy a fallar, creo que hasta subí un par de kilos jeje.

Domingo 8 de junio, 1:30 de la mañana, me despierto y veo que aún es muy temprano pero yo ya me sentía lista para iniciar el maratón, total me volví a dormir, el despertador sonó a las  3:45 de la mañana (sí oíste bien, el maratón empezaba a las 5 AM), me cambié, desayuné avena y plátanos y partimos hacia el monumento a la patria (salida del maratón).

Llegamos al monumento a la patria como la 20 para las 5, así que tenía aún tiempo de calentar un poco e irme acercando a la zona de salida. Dieron el disparo de salida y todo empezó, sabía que debía ir a un ritmo tranquilo para no cansarme y poder acabar decentemente el maratón. De repente me daba el sentimiento y se me hacía un nudo en la garganta pero eso me impedía respirar así que intenté ser un poco fría ante las emociones.

Corrimos los primeros 10 kms dentro de Mérida, dirigiéndonos a la carretera Mérida-Progreso, todo iba bien, mi esposo y mi suegra iban en coche y paraban cada determinado tiempo para preguntarme como iba, si necesitaba algo, etc. Pobres, los hice levantarse a las 4 de la mañana un domingo de descanso.

Por ahí del kilómetro 15, me encuentro a mi esposo y mi suegra en la carretera, mi esposo traía puestas unas orejas de ratón Mickey, (él me dice ratoncito de cariño) y eso hizo que se me hiciera un nudo enorme en la garganta del sentimiento, pero nuevamente no podía mantener la respiración y me tranquilicé.

Total que los primeros 25 kilómetros los hice sin problema, pero a partir del 27 me costaba más trabajo, me empezaban a doler mucho las pantorrillas y las piernas y eso me empezó a enojar, porque según yo debía llegar al 30 sin problemas, ya que en los entrenamientos hice varias veces distancias mayores a 26, sin relativamente ningún problema. Pero no fue así, en el km 28 ya me costaba más correr y me repetía a mi misma ¿cómo puede ser esto tan duro?, no lo podía creer, me lo cuestionaba una y otra vez, pensé pues bueno caminas un poco y sigues corriendo hasta acabar el maratón, y así lo hice.

Kilómetro 30, sólo pensaba pero sí todavía me faltan 12 kms!, mi esposo ya me veía caminar y seguro se preocupó, porque en el kilómetro 26 me preguntó que si que tal iba y le contesté: ya me estoy cansando!, pero nunca dejó de darme ánimos, su rostro lo decía todo, creía en mí y me decía: ¡tú puedes ratoncito tu puedes!, con una determinación que hizo que apareciera ese nudo en la garganta nuevamente.

A partir del kilómetro 30 íbamos los mismos corredores, hacíamos lo mismo, corríamos y caminábamos así que cuando uno me rebasaba posteriormente lo rebasaba yo porque ya estaba caminando y así hasta el final, así que más o menos ya tenía identificado a todos los que iban a mi lado.IMG_4914

Era impresionante como los mismos corredores te daban ánimos, los veía todos cansados, igual que yo y aún así me daban ánimos, impresionante. Las porras de las personas que te gritaban ¡ánimo!, ¡sí se puede!, ¡¡vamos!!, y los letreros que leías te daban muchos ánimos, por eso cuando empezaron a flaquear mis piernas decidí quitarme los audífonos, necesitaba los ánimos de todo el mundo para acabar ese maratón. Dicen por ahí que el maratón de la Marina de Mérida-Progreso es uno de los más duros del país, y aunque no tengo punto de comparación, no lo dudo ni tantito.

Los últimos 12 kilómetros sólo me iba repitiendo a mí misma, ¿por qué es tan duro? Una y otra vez, nunca pensé ¿qué haces aquí?, ¿por qué haces esto?, solo pensaba una y otra vez en que no podía creer lo difícil que estaba siendo. En algunas carreras sí que he llegado a pensar ¿quién te obliga a venir aquí, estás loca?, pero curiosamente en el maratón no, me había preparado física y mentalmente para esa fecha que no me cruzo por la cabeza nunca la idea de arrepentimiento.

Finalmente, paso a pasito, correr, caminar, llegué al último kilómetro que estuvo en el malecón de progreso, el sitio donde entrenaba todos los domingos, donde realicé mis distancias más largas, y cada vez que entrenaba (sobretodo el último mes) me visualizaba ahí, me decía: piensa, aquí estarás ese día, terminando el maratón, ¡tu primer maratón!. Pues entonces pensé, voy a darlo todo ese último kilómetro, pero  creo que ya no quedaba mucho que dar, me detuve a la mitad de ese kilometro y seguí caminando, hasta que un compañero que venía conmigo (de esos que nos rebasábamos mutuamente) me dijo: ¡vamos, lo último!. Y corrí junto con él, hasta la meta, donde me puso la mano para que la chocáramos, y así lo hice, me dio muchísimo gusto, ni lo conozco, ni se su nombre, pero estábamos experimentando probablemente el mismo nivel de dolor.

En la meta me dice un paramédico que si estaba bien y le digo con mi mejor cara que sí, que estaba bien, me dieron mi medalla, caminé un poco y vi a mi totis (mi esposo) lo abracé y vi que llevaba una playera preciosa que mandó a hacer, donde decía “Mi ratoncito es un campeón”, me derritió el corazón. También me mandó a hacer una a mí, muy bonita, y otra más para mi suegra. Debajo muestro foto de estas playeras.

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Teníamos pensado ir a celebrar a lo grande a uno de mis restaurantes de comida italiana favoritos, pero fue llegar a casa, bañarse, dormir y no querer moverse de la cama en todo el día. El lunes igual, dolor pero un poco menos, ayer martes fui a que me hicieran el masaje de recuperación y hoy miércoles me siento perfecta, lista para entrenar para el siguiente reto.

Este, mi primer maratón es totalmente dedicado a mi esposo, sin él jamás, pero jamás hubiera sido posible. Gracias mi vida por las madrugadas de los domingos que me acompañabas para avituallarme, eres el mejor, siempre lo serás, te amo.

Por último les dejo un mensaje que leí durante el recorrido, por ahí del km 34:IMG_5026_recortada

“El dolor es temporal, la gloria para siempre”

Tribulaciones de una lesión (parte 2)

Esta es la segunda y última parte de la narración de mi lesión de rodilla. Al día siguiente de publicar la parte 1 de esta historia, fui a hacerme la resonancia magnética de la rodilla y todo fue bien y casi cuatro semanas después….

Cita 2 con traumatólogo 2

Antes de entrar con el médico fui a recoger mi resonancia, no aguanté las ganas y miré los resultados… los cuales descartaban cualquier tipo de lesión, no me asombré porque era lo que me esperaba.

Buenas tardes Dr., aquí le traigo mi resonancia, el Dr. las mira y… (pasa el tiempo muy lentamente).

Dr.: todo está muy bien, ninguna lesión, tu dolor fue ocasionado por una sobrecarga en tus piernas, así que sigue igual y si te vuelve a dar alguna molestia trata de bajarle el ritmo a tus entrenamientos.

Yo: muy bien Dr., no cree que deba ver lo de unas plantillas por mi tipo de pisada?

Dr.: No, como es la primera vez que te molesta la rodilla no creo que merezca la pena someterte a lo que implica usar plantillas, tu cuerpo se tiene que adaptar a ese cambio y no creo que merezca la pena.

Yo: está bien. Dr. si me vuelve a doler puedo volver a venir?

Dr.: cuantas veces quieras.

Y así se acabó esto.

Conclusiones

Al final de cuentas unos médicos dicen una cosa y otros… otra, en internet un grupo de gente te aconseja una cosa y otro grupo de personas te aconseja justo lo contrario, por ejemplo, las sentadillas, he encontrado varias fuentes (y médicos) que las aconsejan para combatir la rodilla del corredor y otros que las prohíben tajantemente. Al final, suena trillado pero el saber escuchar a tu cuerpo es sumamente importante, probar con qué te va mejor y con qué no, es fundamental. Claro que es importante leer, escuchar las opiniones de expertos, de gente que tiene más experiencia que tu, pero al final de cuentas es tu cuerpo y tienes que ser totalmente honesto para saber qué le hace bien y que le hace mal, y así, ayudarlo.

Ah, también es muy importante escuchar al coach, en mi caso, el mejor del mundo y quién se preocupa por mi bienestar incluso más de lo que yo me puedo preocupar.

Coach, ¡Gracias! ¡Te amo!

Tribulaciones de una lesión

Después de casi un mes y medio de padecer un dolor agudo en la rodilla izquierda, debo aceptar que tengo la lesión típica del corredor, conocida como “rodilla de corredor”.

Todo inició hace aproximadamente 6 semanas, empecé a sentir un dolor en la rodilla izquierda después de llevar entre 18-20 minutos de carrera empezaba el dolor que era como una especie de punzada o pinchazo que debido al intenso dolor no podía seguir corriendo. Nunca había tenido una lesión que me imposibilitara correr, ¡eso me da tanta impotencia!, en fin, decidí ir al fisioterapeuta y a continuación les relato mi tribulación.

Primero visita el fisio

El fisio me dijo que era sobrecarga de trabajo y que tenía una lesión en el tendón rotuliano, me dijo que  tenía que descansar de correr, que potenciara mis músculos sobretodo cuádriceps, me recomendó varios ejercicios y me dijo que me tomara una semana de descanso de correr. Total, pensé que una semana no era mucho, que no pasaba nada. Me atendió un lunes y me dijo que podría correr el domingo sólo un poco, para mí un poco eran 7 kms, primer error. Como era de esperarse el dolor apareció en el minuto 18, aunque tenía una esperanza sobre la superficie en la que corría (en este caso tierra). La fisio me dijo que correr en la cinta (un 90% del entrenamiento lo hago en ella) me lastimaba la rodilla, me dijo que la dejara un tiempo, y me dijo que corriera sobre tierra de preferencia y así lo hice, pero dio igual, como comenté a los 18 minutos regresó el pinchazo dolorosísimo.

Segunda visita al fisiolesion

Hola fisio, me sigue doliendo, ¿Qué hacemos? Descansar más y hacer más ejercicios de fuerza para los cuádriceps. Vale. La volví a ver un lunes y me dijo que intentara correr el jueves 10 minutos y caminara 5 y si no me dolía corriera otros 10 minutos. Siguió doliendo y mi impaciencia empezaba a notarse.

Tercera visita al fisio

Fisio, hoy corrí 15 minutos seguidos y no me dolió, ¡qué bien! La terapia de ese día no dolió y eso, eso señores me alegraba el corazón enormemente. Justo esa semana me fui de vacaciones y no corrí en toda la semana. Todo parecía más optimista, mucho mejor, ¡más bonito!

Hace tres semanas

Salí un martes a hacer 10 min corriendo 3 caminando (2 repeticiones), dolía poco pero nada del pinchazo, eso era también alentador. Miércoles, salí a correr, no dolió demasiado al correr, pero al llegar a casa y tener que bajar escaleras, ¡PINCHAZO! De nuevo, un dolor fuerte y ahí, mi ánimo se derrumbó por completo.

¡Fisio, me dolió muchísimo! ¿Qué hago?, descansa más, mañana no corras y si no te duele puedes hacer elíptica.  Y así fue, al día siguiente el dolor había desaparecido e hice elíptica, pero yo ya no estaba contenta con la situación así que hice cita con el traumatólogo.

Cita con traumatólogo

Fui con el traumatólogo, mi primera impresión al verlo no fue buena porque no tenía pinta de ser deportista y sentí que no me entendería. El traumatólogo me dijo que tenía una Condromalacia (rodilla del corredor) y me mandó a  hacer radiografías, pero me prohibió correr y ni elíptica, ni bici, sólo nadar, pero ¡NO SE NADAR!, en fin, salí con lagrimas en los ojos de la consulta (literalmente, a veces creo que estoy loca!), no sé cómo explicar lo que sentí. Al día siguiente fui a hacerme las radiografías.

Segunda cita con traumatólogo

Hola traumatólogo, aquí están las radiografías, ¿Cómo las ve? Traumatólogo: justo lo que pensé, aquí se ve (el traumatólogo señalaba cosas en las radiografías que difícilmente veía). Bueno como pensé (dijo el trauma), tienes que descansar de correr, de preferencia no corras nunca, (¿QUÉ?, perdón, ¿QUÉ?), ahí…. me perdió.

Por eso, decidimos buscar otro traumatólogo, alguien con especialidad del deporte o algo así. Pues bien, lo encontramos, hice cita.

Cita con traumatólogo 2

Hola Dr. Pues le cuento, me duele la rodilla… blablaba, aquí están unas radiografías. Traumatólogo: voy a verte la rodilla, cero dolor, no síntomas. Ahora veré tus radiografías, aquí no se ve claro nada, necesito hacerte una resonancia magnética.

Yo: vale, pero, ¿puedo hacer elíptica?

Dr.: Sí, sino duele puedes hacerla.

Y en eso estoy, mañana iré a hacerme la resonancia, no he vuelto a correr desde hace semana y media así que no estoy segura de si me sigue doliendo al correr o no, quizá salga al parque a probar hoy, ya que si me duele quiero que se vea en la resonancia.

Continuará….

Medio maratón en Madrid 2013

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Hace casi tres meses decidí hacer por primera vez el medio maratón, estaba nerviosa, nunca había competido en ninguna carrera superior a 10K. Me apunté al Medio Maratón de Madrid e inicié un plan de entrenamiento de 8 semanas.

Inicié con nervios pues mi decisión fue quizá precipitada y sin pensarlo mucho, tenía claro que quería hacer un 21K, pero en el fondo los nervios me mataban. Cada día de entrenamiento fue duro, unos más que otros, cada que terminaba mi entrenamiento de distancia (con distancias largas de 15K, 16K, 19K) me sentía con los ánimos reforzados, curiosamente incluso más que mis piernas.

Por fin llegó el domingo 7 de abril de 2013, intenté seguir un plan de alimentación adecuado al medio maratón, lo cual consistió en pasta la tarde anterior, arroz la noche anterior y plátano con avena y leche dos horas antes de la carrera.

Los nervios seguían ahí, tenía en mente que sólo quería terminarla, en el fondo me ilusionaba hacer menos de 2 horas, pero con dos horas me sentiría satisfecha. Creo que nunca había estado tan nerviosa antes de una carrera, me mentalizaba pensando en sólo acabarla, que no intentara darlo todo en los primeros 10K porque no podría mantener un buen ritmo.

Arranca la carrera, todo mundo emocionado como siempre en las carreras a las que he asistido, yo llevaba mi gel de carbohidratos de fácil absorción (de fruta) para tomarlo en el KM 13 aproximadamente, llevaba también mis audífonos cosa que normalmente no hago, esta era la primera vez que decidía dejar de escuchar las porras de la gente en ciertos tramos y escuchar música en todo momento. No me gusta hacerlo, pero quería estar totalmente concentrada y la música me ayudaría a ello; sin embargo, cuando veía a mucha gente echando porras detenía la música para poderlos disfrutar.

Empecé tranquila, los primeros 10KM se fueron mucho más rápido de lo que pensé, me sentía fuerte, con muchas energías, y así seguí hasta el KM 17 donde el cansancio ya estaba llegando, al final no decidí tomarme el gel porque me sentía muy bien (quizá fue un error no habérmelo tomado). En el KM 18 me sentí muy cansada, que no tenía fuerzas, justo coincidió con la última cuesta, la temible cuesta del Retiro (Parque el Retiro de Madrid). No pensé que me sentiría así, reduje la velocidad y me tranquilicé, justo iniciando el KM 19 recuperé mis energías (no sé de dónde) y tuve la fuerza suficiente para terminar la carrera completa y contenta, mi GPS marcaba 2 horas con 0 minutos y 19 segundos, lo había conseguido, mi primer 21K en dos horas, estaba contenta pero sentía que lo podría haber hecho mejor.

Justo unos días después de inscribirme al medio maratón de Madrid, vi un anuncio en una revista sobre el maratón ROCK ‘n’ ROLL de Madrid, donde este año precisamente iniciaban una prueba de medio maratón, pensé en apuntarme pero, tener dos 21K en menos de un mes sonaba un poco duro, al final decidí esperar a terminar el primero y conforme a como me sintiera me apuntaría o no al ROCK ‘n’ ROLL de Madrid.

Al tercer día de terminar mi primer 21K, inicié entrenamiento, corrí 8 KM y me sentí tan bien que decidí inscribirme al ROCK ‘n’ ROLL de Madrid en medio maratón, y comenzaron los nervios de nuevo.IMG_1022

Llegó el momento, domingo 28 de abril de 2013,  mi segundo 21K, con menos nervios que la vez pasada y con más ambiciones. Mi objetivo era hacer 1:56, estaba ya en mi cajón de salida y el GPS no respondía (era un día muy nublado), intenté, intenté e intenté y el GPS no quiso, al final inició la carrera y el GPS no quiso funcionar!!, pues me fui a la aventura, no podría moderar mi ritmo ni saber cuándo acelerar y cuando frenar, entonces lo fui haciendo conforme mis piernas y mi corazón me avisaban.

Sin duda el ROCK ‘n’ ROLL de Madrid (medio maratón) fue una carrera muy emotiva para mí, había mucho sentimiento en mi corazón sobre todo por lo pasado en el maratón de Boston, todos los corredores haciendo algún tipo de señal en el apoyo a las víctimas, fue muy emotivo. La gente fue fantástica, en cada carrera me doy cuenta de que los corredores son personas amables y respetuosas.

Llegué a la meta llena de incertidumbre porque el reloj de llegaba decía justo 2:00:50, pero yo sabía que había salido mucho después del inicio del cronometro oficial (pero no sabía exactamente cuánto después), por lo que sabía que había hecho menos de dos horas pero no sabía exactamente cuánto, me moría por saberlo, llegué a casa y busqué los resultados y no habían sido publicados aún.

Al final de la tarde los publicaron, mi sorpresa fue tan grata cuando vi: 1:53:39, mucho menos del tiempo esperado, me sentí genial, tanto así que ya quería correr otro 21K al día siguiente!!!.

Estoy muy contenta respecto a todo lo que he experimentado con estos dos medios maratones, sin duda quiero llegar al maratón que es mi objetivo. Espero poderlo hacer el próximo año, sino es que me gana la pasión e intento hacerlo a finales de este año, ya se verá y ya les contaré.

La satisfacción de escuchar a la gente animándote, gritándonos “sois unos campeones” me da una energía ilimitada a la hora de la carrera, lo que siento es indescriptible cuando veo las manos de los chiquitines puestas para que la “choques” con ellos.

¡Maratón estás en la mira!.