Vulnerabilidad

Este fin de semana vi una película inspirada por un caso real, el caso de Ramón Arroyo, un español quién a partir de que se le diagnosticó Esclerosis Múltiple decidió hacer un Iron Man, esta película se llama 100 metros.

Y sí, es una película donde al final te muestra, tal como la vida real, que quien quiere, pues puede, pero también te muestra la otra moneda, de los que no quieren, de los que prefieren enojarse y no hacer nada más. Yo no tenía muy claro lo que era esta enfermedad; el caso de Ramón me ha sentado muy bien, es increíble como aunque nos digan que no podemos, los esfuerzos siempre tienen un resultado, siempre, aunque a veces no sean los que esperamos, pero siempre hay un buen resultado al esfuerzo.

Ramón en un vídeo de Runners España dice: “El primer cambio que experimenté cuando me diagnosticaron Esclerosis Múltiple fue darme cuenta de que soy vulnerable, hasta ese momento te crees que eres inmortal, que nada te puede pasar a ti, en ese momento es cuando te das cuenta lo pequeñito, lo poquito que somos…

Y con eso me quiero quedar, somos vulnerables, pero de ahí debemos agarrarnos para crecer, sino ¿De dónde?.  En medio de esa vulnerabilidad, de esa batalla, de ese sufrir, de esas limitaciones, es donde crecemos, es donde nos hacemos mejores, y sí, lo sé, suena muy muuuuuy a cliché, pero no es más que la verdad. Pero ojo, también está el otro lado de la moneda, aquellos que esa desgracia los tumba, y no se levantan, simple y sencillamente porque no quieren (mi opinión). Al final es decisión nuestra, no significa que será fácil, pero toca decidir salir del hoyo o permanecer en el. Obviamente Ramón decidió salir y lo hizo a lo grande, es toda una inspiración.

¡Ramón eres grande!

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Y sigue la burra dando …

Y sí, creo que soy más irracional de lo que pensé. Hace unos meses postié sobre que no se puede todo en la vida, de que no podía hacer crossfit y maratones al mismo tiempo, y que no soy superpoderosa o con poderes especiales, pero parece que no me puede entrar eso en la cabeza, ¡Me caigo mal!

Desde enero de este año me decidí por el Crossfit, he avanzado significativamente desde entonces, ya estuve en una competencia, y no me fue tan mal (perdón por no escribir sobre eso), y justo hace un par de semanas empecé mi entrenamiento (ligero) para el maratón de Monterrey en diciembre. Pues nada, llevo dos semanas y estoy muy cansada, y ¿Por qué? porque no he dejado de hacer Crossfit al mismo nivel de los últimos meses; es decir, todos los días. Mi cuerpo está cansado, ya me lo dijo la entrenadora, pero no sé por qué no me entra en la cabeza!. Le dije hoy a mi mamá que estaba yo muy loca, y me dice “No hija no estas loca, es que eres demasiado aferrada”, para mi es lo mismo, que no sea capaz de ver las cosas como son, que no sea capaz de bajarle, no sé, estoy un tanto decepcionada de mi aferradez (seguro esa palabra no existe).

Pues solo quería dejar esta frustración por estos rumbos, que a veces se me olvida que hay un par de humanos que leen las cosas que escribo aquí, disculpenme ustedes por ser tan reiterativa y escribir sobre cosas que no son muy inspiracionales, pero eso es lo que hay, al menos hoy.

Y para despedirme les dejo al menos una buena frase, “La cosa más importante que debes hacer si estás dentro de un hoyo es dejar de cavar”. Supongo que debo dejar de cavar, sea lo que signifique eso en mi caso!

Saludos a mis dos lectores.

 

¡Todo es lo mismo!

El título de este post me ha costado mucho definirlo, porque no quiero que suene ni un poquito negativo, porque es todo lo contrario.

La historia inicia a finales de 2009, cuando inicié una vida mucho más deportiva, ya que era bastante sedentaria porque tenía esa típica idea de que lo intelectual y lo deportivo no se podían “mezclar”. En 2010 inicié mi travesía por el mundo del running, el cual se volvió de un pasatiempo a algo que realmente me apasionaba, leía información relacionada, me daba cuenta de cómo el running ayudaba a mucha gente a salir de depresiones, de enfemedades, a tener mejor salud, un sin fin de beneficios. La comunidad de running maravillosa, todo positivo, un mundo que me hacía pensar que era la mejor decisión, correr me daba y seguiría dando vida, energía, salud, bienestar, felicidad. Y sí, así fue.

Luego, varios años después descubrí el Crossfit. Y lo mismito, inició como un apoyo al running y poco a poco me fue atrapando y se volvió en otra pasión deportiva personal. Leí, me instruí un poco más en el tema, vi cómo el Crossfit ayudaba a muchas personas a salir de las adicciones, de las enfermedades, a superar cualquier obstaculo, otro sin fin de beneficios.

Y por eso el título de este post, ¡Todo es lo mismo!, a pesar de que son deportes muy diferentes, ambos tienen ese espiritu de superación, y eso me hizo pensar en que la probabilidad de que eso se repita en la mayoría, sino es que en todos los deportes, es altísima. Y bueno, es normal, actividades sanas, donde mejoras en diversos aspectos de tu vida tienen que tener la misma base, mismos beneficios físicos y mentales. A mi me gustan ambos, running y Crossfit, no estoy ya segura si en la misma magnitud, pero lo importante es superarte a ti mismo día tras día, sea cual sea la actividad, probarte que estas hecho para ser mejor cada día que si hoy no puedes correr más de 2 kilómetros, si te lo propones podrás correr un maratón!, y si hoy no puedes hacer un pull-up, si te lo propones podrás hasta un muscleup, lo importante es la superación constante de uno mismo.

Así que id a ¡Superarse a si mismo!

 

La dualidad de un maratón

Hace ya varios años que empecé a correr, hace ya menos años que decidí correr un maratón. En mis piernas hay ya cuatro maratones, cada uno diferente en todos los aspectos, pero el que se distingue más es el cuarto, ahora explico por qué.

Después de un año de dejar de correr, cosa totalmente inesperada para mi pero que la vida me sugirió intentarlo y acepté,  decidí regresar y hacer mi cuarto maratón. Una amiga me sugirió el maratón de Los Ángeles y acepté, así conocería la ciudad y sería mi primer viaje a EUA. Yo sabía que la preparación del maratón era deficiente pero quería intentarlo, ha sido el entrenamiento con menor número de kilómetros realizados, pero con más trabajo muscular, así que aunque la cosa no me pintaba muy bien, tenía por ahí una leve ilusión de que quizá todo saldría muy bien.

Llegó la fecha, viajé a LA y la aventura empezó. Todo fue diferente en este maratón, cosas tan bobas como que la noche anterior nunca duermo, y en este dormí tranquilamente y sin estrés.  Entonces ahí estaba yo, el domingo 17 de marzo a las 7 AM, esperando a que dieran el disparo de salida. Pensé, Daniela tu te vas tranquila, aquí no hay tiempos, concéntrate en terminar y ya eso será ganancia. Y así lo hice, me fui tranquila y pasaban los kilómetros y yo me sentía estupendamente, pensé, ¿será que el Crossfit mata a correr muchos muchos kilómetros de entrenamiento?, la respuesta se vería más adelante.

Kilómetro 10, todo pintaba hermoso, me comí mi gel correspondiente a ese kilómetro, kilómetro 20, la cosa iba muy bien, no estaba cansada, estaba demasiado bien, pensé quizá el irse tan tranquilo sea el mejor plan y por eso me siento tan bien.

Kilómetro 25, ya falta poco, pero me empezaba a molestar la cadera y una rodilla, me paré a que me echaran spray contra dolor, y seguí corriendo. KM 26, esto está doliendo cada vez más, y si camino un poco para que se calme el dolor?. Después de caminar un poco, quise regresar a correr, simple y sencillamente no pude me dolía demasiado tanto así que caminar rápido también me provocaba dolor. No lo podía creer, pensé que podría pasar cualquier cosa, que quizá no aguantaría correr tanto, que me desvanecería en la energía, etc., pero nunca pensé que sería un dolor muscular la tragedia.

Y a partir del KM 27 aproximadamente, no pude correr, lo intenté pero me dolía demasiado. Entonces primero pensaba, bueno, pues a disfrutar la vista, no voy a poder correr entonces a caminar rápido, 5 minutos después intentaba correr, me dolía, me detenía y hacía corajes, lloré, reflexioné, y volvía al principio, y así hasta que llegué a la meta después de alrededor de 13 kms caminando y repitiendo estas emociones tan duales.

Al final este maratón fue el peor en tiempo, pero el mejor en reflexiones y aprendizaje. Uno no puede tener de todo no?, me queda claro que sí quiero seguir corriendo maratones lo debo hacer en serio y no a medias. En la semana siguiente al maratón fui al fisioterapeuta para que me dijera que había pasado en mi cadera y rodilla, y me dijeron que todo estaba perfecto, solo cansancio muscular, entonces por ese lado no hay de que preocuparse.

Pues eso, hay que prepararse mejor y sobretodo aceptar lo que se tiene en el presente, si en ese momento yo no podía correr debía aceptarlo y caminar rápido era mi segunda opción y esa es la que hice, y hay que aceptar que a veces uno no puede hacer lo que quisiera, entonces hay que hacer lo que sí se pueda y seguir trabajando por conseguir lo que queremos. Tarde o temprano, llegará lo mejor.

Las sombras solo constituyen la antesala de la luz.

Los calcetines del presidente

Ahora el nuevo escándalo sobre nuestro presidente, Enrique Peña Nieto (EPN), y digo nuestro porque aunque yo no voté por él, de acuerdo a las reglas del juego el ganó las elecciones, en fin esa es otra historia como decía Chonita.

El escándalo de EPN ahora es que según varias publicaciones (con foto de por medio), se puso los calcetines al revés. Bueno, la historia empieza con que EPN corrió una carrera de 10KM, la carrera Molino del Rey, organizada por el Estado Mayor Presidencial, y para mi sorpresa, EPN hizo el tiempo de 50 minutos, es decir, un aproximado de 5 minutos por kilómetro, y eso no es cualquier cosa!, eso es de respetarse (ver certificado abajo).

certificado

Ah pero me desvié de lo más importante, los calcetines!!,(sarcasmo), pues eso, que todo mundo se fijó en que aparentemente EPN se puso los calcetines al revés, han salido publicaciones donde muestran los posibles calcetines que traía el presidente, donde se ve que así son! Que no se los puso al revés!, pero y ¿Qué si se los puso la revés?, ¿Qué tan grave es eso?, personalmente creo que puede haber muchísimas razones, hasta la más sencilla que es que así eran los calcetines, otra podría ser que así le gusta ponérselos a EPN (lo cual no tiene nada de malo), y la peor, que me la compartieron y que creo que sería la única grave, es que ¿Cómo es posible que teniendo un equipo de imagen, mucha gente a su servicio, hayan dejado al presidente traer unos calcetines al revés?, ese es la única posibilidad que realmente me importaría, pero honestamente dudo mucho que esa sea la verdadera (ver abajo imagen de los calcetines).

Me entristece mucho ver cómo somos de criticones, de  ver siempre lo negativo, por qué no valoramos que, en primer lugar, el presidente corrió una carrera de 10K, no es un logro excepcional, lo sé, pero hizo el esfuerzo, no cualquiera la hace, y mejor aún, hizo 50 minutos!, los corredores sabemos que no es particularmente fácil hacer 10K en 50 minutos, para eso se requiere entrenamiento, y que EPN haya entrenado para esa carrera a mí, en lo personal, me sabe bien y se lo reconozco. Tampoco voy a decir que por eso es el mejor presidente, etc., solo estoy analizando una acción, una simple acción que hizo EPN, que también se lo reconozco a todos los corredores, pero particularmente, ser presidente de la república, con millones de personas que juran odiarte, con mucho trabajo, con mucho estrés, haber entrenado y corrido un 10K en 50 mins, para mí es reconocible, y eso, le aplaudo a EPN haber entrenado, haber corrido y hacer ese buen tiempo, sin más.

Bendiciones.

Correr y escribir

Éstas son de mis cosas favoritas, escribir me ha gustado desde que puedo recordar, uno de los principales recuerdos que tengo es de la primaria cuando nos dejaban hacer un cuento que incluyera ciertas palabras, agarraba mi libreta, mi lápiz, y escribía y escribía sin pausa hasta acabar la historia, extraño esa imaginación. De correr sí tengo relativamente poco tiempo de practicarlo, apenas unos 4 años o quizá un poco más.

Pues bien, soy de la idea que para escribir, medianamente bien, hay que leer al menos un poco ya que de esta manera vas tomando puntos de referencia respecto a estilos de escritura, tipos de lecturas etc. para posteriormente acercarte o basarte un poco en algún autor añadiéndole un poco de tu estilo también.

Ayer terminé de leer un libro que me inspiró en estas dos cosas favoritas, no es (por mucho) uno de mis libros favoritos (tampoco el autor) pero me sorprendió gratamente la mezcla de estos dos temas que me apasionan. Este libro es “De que hablo cuando hablo de correr” de Haruki Murakami, anteriormente había leído la trilogía 1Q84 de este autor (que tampoco me gustó tanto) pero le di otra oportunidad por tratarse del tema de correr.

Al principio pensé que sólo hablaría de correr por el título del libro, pero para mi sorpresa me inspiró muchísimo más respecto a escribir novelas. En este libro, Murakami nos cuenta un poco su historia en el running, el por qué empezó, sus metas al año y alguna otra experiencia en maratones, su única carrera de 100Kms (ultramaratón) y sus triatlones, vamos que es todo un deportista. Honestamente no me gustó la redacción del libro, creo que en él se encuentran buenas intenciones de compartir sentimientos e ideas, pero para ser escrito por un autor con el renombre de Murakami me quedó a deber bastante.

Lo que más me gustó del libro fueron las partes donde habla sobre por qué se convirtió en escritor y cómo hay que llevar a cabo esta labor para que sea exitosa o al menos medianamente exitosa (en su opinión) y creo que con eso me quedo de este libro, ya que algún día (del futuro a mediano o largo plazo) espero poder escribir algo y publicarlo aunque sea en una editorial pequeña y que lo compren 5 personas (incluyendo a mi familia), así que como ven aspiraciones enormes de convertirme en una autora de renombre no tengo, pero sí que quiero publicar algo en algún momento de mi vida (el blog no cuenta).

En la cuestión de correr, definitivamente si no eres ya un corredor no esperes (en mi opinión) que leer este libro te inspire y te conviertas en uno, no sé cuál era la intención general de Murakami al escribir este libro pero no creo que haya sido el del lado inspiracional, al menos no acerca del running.

De recomendarlo, creo que no, no lo recomendaría a nadie, quizá un poco a los corredores que conozco pero con mi crítica sincera, si te gusta correr y el libro habla de correr, pues léelo, no esperes mucho más.

Mi primer maratón

Y digo primer porque espero, con el favor de Dios, hacer muuuchos más.

Desde el año pasado cuando aún vivíamos en Madrid, había decidido convertirme en maratonista, sentía mucho miedo al hecho de enfrentarme a correr 42 kilómetros con 195 metros (Sí, se que esos 195 metros muchos pensarán para qué mencionarlos, pero créanme esos últimos cuestan más). Después de enfrentarme al reto de dos medios maratones en abril del 2013 decidí correr el maratón de Valencia, que era especial porque era totalmente plano y buen clima, para ser el primer maratón las condiciones parecían idóneas.

Antes de iniciar el entrenamiento para el maratón de Valencia sufrí de una lesión en el tendón rotuliano (ya escribí al respecto en su momento), y me fue imposible iniciar con el entrenamiento, total que al final nos decidimos a regresar a México y no pude hacer el maratón en España, que era algo que quería porque en España fue donde realmente me convertí en runner.

De regreso a México seguía con la idea de correr el Maratón, primero pensé en el Maratón de Tangamanga porque sonaba bien, buen clima, yo le huía al clima de Mérida y mucho más para correr un maratón,  al final por diversas circunstancias, con mucho miedo decidí correr el maratón de la Marina de Mérida-Progreso, inicié el entrenamiento en febrero y el Maratón fue finalmente este domingo pasado 8 de junio.

Los entrenamientos no fueron como yo hubiera querido, hubo días que no pude entrenar o disminuí el kilometraje y eso le fue restando un poco a mi confianza. Cada que pensaba en la fecha del maratón me ardía el estomago, sentía un miedo pero a la vez emoción.

La semana previa al maratón es la semana perfecta para darte muchos privilegios con la comida, la dichosa carga de carbohidratos, que en los medios maratones sólo hice el día anterior, pero era tanto mi temor al reto del maratón que decidí hacer toda la semana completa de carga de carbohidratos, pensé que por alimentación no voy a fallar, creo que hasta subí un par de kilos jeje.

Domingo 8 de junio, 1:30 de la mañana, me despierto y veo que aún es muy temprano pero yo ya me sentía lista para iniciar el maratón, total me volví a dormir, el despertador sonó a las  3:45 de la mañana (sí oíste bien, el maratón empezaba a las 5 AM), me cambié, desayuné avena y plátanos y partimos hacia el monumento a la patria (salida del maratón).

Llegamos al monumento a la patria como la 20 para las 5, así que tenía aún tiempo de calentar un poco e irme acercando a la zona de salida. Dieron el disparo de salida y todo empezó, sabía que debía ir a un ritmo tranquilo para no cansarme y poder acabar decentemente el maratón. De repente me daba el sentimiento y se me hacía un nudo en la garganta pero eso me impedía respirar así que intenté ser un poco fría ante las emociones.

Corrimos los primeros 10 kms dentro de Mérida, dirigiéndonos a la carretera Mérida-Progreso, todo iba bien, mi esposo y mi suegra iban en coche y paraban cada determinado tiempo para preguntarme como iba, si necesitaba algo, etc. Pobres, los hice levantarse a las 4 de la mañana un domingo de descanso.

Por ahí del kilómetro 15, me encuentro a mi esposo y mi suegra en la carretera, mi esposo traía puestas unas orejas de ratón Mickey, (él me dice ratoncito de cariño) y eso hizo que se me hiciera un nudo enorme en la garganta del sentimiento, pero nuevamente no podía mantener la respiración y me tranquilicé.

Total que los primeros 25 kilómetros los hice sin problema, pero a partir del 27 me costaba más trabajo, me empezaban a doler mucho las pantorrillas y las piernas y eso me empezó a enojar, porque según yo debía llegar al 30 sin problemas, ya que en los entrenamientos hice varias veces distancias mayores a 26, sin relativamente ningún problema. Pero no fue así, en el km 28 ya me costaba más correr y me repetía a mi misma ¿cómo puede ser esto tan duro?, no lo podía creer, me lo cuestionaba una y otra vez, pensé pues bueno caminas un poco y sigues corriendo hasta acabar el maratón, y así lo hice.

Kilómetro 30, sólo pensaba pero sí todavía me faltan 12 kms!, mi esposo ya me veía caminar y seguro se preocupó, porque en el kilómetro 26 me preguntó que si que tal iba y le contesté: ya me estoy cansando!, pero nunca dejó de darme ánimos, su rostro lo decía todo, creía en mí y me decía: ¡tú puedes ratoncito tu puedes!, con una determinación que hizo que apareciera ese nudo en la garganta nuevamente.

A partir del kilómetro 30 íbamos los mismos corredores, hacíamos lo mismo, corríamos y caminábamos así que cuando uno me rebasaba posteriormente lo rebasaba yo porque ya estaba caminando y así hasta el final, así que más o menos ya tenía identificado a todos los que iban a mi lado.IMG_4914

Era impresionante como los mismos corredores te daban ánimos, los veía todos cansados, igual que yo y aún así me daban ánimos, impresionante. Las porras de las personas que te gritaban ¡ánimo!, ¡sí se puede!, ¡¡vamos!!, y los letreros que leías te daban muchos ánimos, por eso cuando empezaron a flaquear mis piernas decidí quitarme los audífonos, necesitaba los ánimos de todo el mundo para acabar ese maratón. Dicen por ahí que el maratón de la Marina de Mérida-Progreso es uno de los más duros del país, y aunque no tengo punto de comparación, no lo dudo ni tantito.

Los últimos 12 kilómetros sólo me iba repitiendo a mí misma, ¿por qué es tan duro? Una y otra vez, nunca pensé ¿qué haces aquí?, ¿por qué haces esto?, solo pensaba una y otra vez en que no podía creer lo difícil que estaba siendo. En algunas carreras sí que he llegado a pensar ¿quién te obliga a venir aquí, estás loca?, pero curiosamente en el maratón no, me había preparado física y mentalmente para esa fecha que no me cruzo por la cabeza nunca la idea de arrepentimiento.

Finalmente, paso a pasito, correr, caminar, llegué al último kilómetro que estuvo en el malecón de progreso, el sitio donde entrenaba todos los domingos, donde realicé mis distancias más largas, y cada vez que entrenaba (sobretodo el último mes) me visualizaba ahí, me decía: piensa, aquí estarás ese día, terminando el maratón, ¡tu primer maratón!. Pues entonces pensé, voy a darlo todo ese último kilómetro, pero  creo que ya no quedaba mucho que dar, me detuve a la mitad de ese kilometro y seguí caminando, hasta que un compañero que venía conmigo (de esos que nos rebasábamos mutuamente) me dijo: ¡vamos, lo último!. Y corrí junto con él, hasta la meta, donde me puso la mano para que la chocáramos, y así lo hice, me dio muchísimo gusto, ni lo conozco, ni se su nombre, pero estábamos experimentando probablemente el mismo nivel de dolor.

En la meta me dice un paramédico que si estaba bien y le digo con mi mejor cara que sí, que estaba bien, me dieron mi medalla, caminé un poco y vi a mi totis (mi esposo) lo abracé y vi que llevaba una playera preciosa que mandó a hacer, donde decía “Mi ratoncito es un campeón”, me derritió el corazón. También me mandó a hacer una a mí, muy bonita, y otra más para mi suegra. Debajo muestro foto de estas playeras.

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Teníamos pensado ir a celebrar a lo grande a uno de mis restaurantes de comida italiana favoritos, pero fue llegar a casa, bañarse, dormir y no querer moverse de la cama en todo el día. El lunes igual, dolor pero un poco menos, ayer martes fui a que me hicieran el masaje de recuperación y hoy miércoles me siento perfecta, lista para entrenar para el siguiente reto.

Este, mi primer maratón es totalmente dedicado a mi esposo, sin él jamás, pero jamás hubiera sido posible. Gracias mi vida por las madrugadas de los domingos que me acompañabas para avituallarme, eres el mejor, siempre lo serás, te amo.

Por último les dejo un mensaje que leí durante el recorrido, por ahí del km 34:IMG_5026_recortada

“El dolor es temporal, la gloria para siempre”